La Policía Nacional ha desarticulado una organización criminal dedicada a la introducción y extracción de cocaína a gran escala a través del Puerto de Valencia. La operación, denominada ‘Spider’ y dirigida por el Juzgado de Instrucción número 15 de Valencia, se ha saldado con 81 detenciones y la incautación de más de 4,5 toneladas de estupefaciente, además de efectivo, armas y bienes de lujo.
Entre los arrestados figuran tres integrantes del cártel de los Balcanes, dos presuntos miembros de organizaciones criminales colombianas y un agente de la Guardia Civil que, según la investigación, actuaba como intermediario entre suministradores sudamericanos y la red local. También han sido detenidos 17 trabajadores portuarios, nueve camioneros y 17 responsables de cinco mercantiles vinculadas al transporte y la logística.
El dispositivo policial incluyó 59 entradas y registros practicados en la ciudad de Valencia y en múltiples localidades de la provincia —Bétera, Alboraia, Picassent, Chiva, Benetússer, el Perellonet, Balcón de Montroi, la Pobla de Vallbona, Canet d’en Berenguer, Sueca, Godelleta, Albalat dels Tarongers, Mislata, Aldaia, Puçol, Massamagrell, Massalfassar, Sedaví, Algemesí, Quart de Poblet y Sagunto—, así como en la isla de Ibiza. La investigación añade actuaciones en Burgos y Algeciras. En los registros se intervinieron 365.000 euros en efectivo; un rifle, una escopeta, tres revólveres, un arma corta, dos bolígrafos pistola, dos armas simuladas, abundante munición y tres táser; además de 53 vehículos de alta gama, una embarcación valorada en 400.000 euros, 60 relojes de marcas internacionales, joyas, diamantes y lingotes de oro.
Las pesquisas, iniciadas a comienzos de 2024 y desarrolladas durante 18 meses, atribuyen a la red el uso de métodos combinados para acceder a la droga oculta en contenedores de mercancía legal. Entre ellos, la técnica del gancho ciego —mochilas con cocaína introducidas en el contenedor sin conocimiento de exportador ni importador— y la participación de los llamados “hombres araña”, que escalaban pilas de contenedores dentro del recinto portuario para localizar y extraer la carga ilícita.
La vertiente de corrupción interna alcanza a personal vinculado a la estiba y al Centro Portuario de Empleo. La investigación apunta a manipulaciones en procesos de selección y control de turnos, con falsificación de pruebas y amaño de exámenes para situar a colaboradores en posiciones clave. En la cúspide operativa figuraban tres estibadores y un aspirante a estibador que, según las diligencias, se autodenominaban “La llave” por su capacidad para facilitar el paso de contenedores con droga por el puerto. La red habría recurrido asimismo a propietarios de empresas de transporte, concesionarios de vehículos industriales y transitarias para legitimar accesos y movimientos logísticos.
Los investigadores describen dos estructuras criminales independientes que compartían recursos cuando les convenía. Durante el periodo de vigilancia y seguimiento, y con el apoyo de agentes infiltrados, se frustraron ocho operaciones de entrada de cocaína en el recinto portuario.
La trama económica operaba a través de un entramado societario destinado a canalizar y blanquear los beneficios del narcotráfico. La línea de investigación sobre el blanqueo permanece bajo secreto, si bien los indicios incluyen la compraventa de bienes de alto valor como vehículos, relojes y embarcaciones.
En el operativo intervinieron más de 450 efectivos de distintas unidades de la Policía Nacional: Brigadas Provinciales de Policía Judicial y Seguridad Ciudadana de Valencia, Comisaría General de Policía Judicial, GEO, GOES, Unidad Aérea, UIP, UPR y GOIT, con apoyos puntuales de otros cuerpos policiales. Las diligencias siguen abiertas para identificar a más integrantes y analizar conexiones con aprehensiones previas.

