La Secretaría de Estado de Defensa y Navantia han formalizado este martes la orden de ejecución para el diseño y construcción de dos nuevos Buques de Acción Marítima (BAM), que se incorporarán a la Armada Española. La firma, realizada por Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Defensa, y Ricardo Domínguez García-Baquero, presidente de Navantia, tendrá como escenario principal los astilleros de Puerto Real (Cádiz), donde se desarrollarán los trabajos hasta su entrega final.
Estos dos nuevos BAM, séptimo y octavo de su clase, se sumarán a los seis ya operativos, con el objetivo de fortalecer la vigilancia, seguridad y presencia marítima tanto en aguas de soberanía nacional como en misiones internacionales. El contrato tiene un presupuesto de 716 millones de euros y generará una carga de trabajo estimada de cuatro millones de horas, lo que supone una media de 2.000 empleos anuales —entre directos, indirectos e inducidos— hasta 2030, según ha informado el Ministerio de Defensa.
El programa incluye una fase inicial de ingeniería, que comenzará tras la firma, con el inicio de la producción previsto para el primer semestre de 2027. La construcción de los buques se llevará a cabo íntegramente en las instalaciones de Navantia en Puerto Real, que disponen de procesos altamente automatizados y tecnología avanzada. Con esta operación, se consolida la Bahía de Cádiz como uno de los núcleos industriales y tecnológicos más relevantes en el ámbito de la construcción naval.
Los nuevos BAM tendrán una eslora de 90 metros y una manga de 14 metros. Contarán con propulsión combinada diésel-eléctrica de dos ejes, que les permitirá alcanzar una velocidad máxima de 21 nudos y una autonomía de más de 7.700 millas náuticas. La dotación básica será de 50 personas, con capacidad adicional para 36 miembros más, incluyendo personal de vuelo, equipos de seguridad o asistencia médica.
Desde el punto de vista técnico, estos buques incorporarán avances relevantes con respecto a las unidades anteriores. Estarán equipados con un sistema de combate Scomba de nueva generación, capaz de integrar vehículos no tripulados; un Sistema Integral de Control de Plataforma (SICP) modernizado; y nuevos sistemas de ciberseguridad, comunicaciones y navegación. Además, se han previsto mejoras en los espacios médicos y en las áreas de alojamiento.
El Ministerio de Defensa ha subrayado que esta actuación responde a una estrategia que combina la mejora de la capacidad operativa de la Armada con el fortalecimiento del tejido industrial nacional. La ejecución del contrato implicará a numerosas empresas colaboradoras del sector tecnológico y de defensa, ampliando la cadena de suministro nacional con desarrollos de alto valor añadido.
El encargo de los dos nuevos BAM se enmarca en los planes del Gobierno para dotar a las Fuerzas Armadas de capacidades adaptadas a los nuevos entornos operativos, al tiempo que se fomenta la industria naval española, uno de los sectores estratégicos en términos de innovación, empleo y proyección internacional.

