Un equipo científico del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) ha llevado a cabo en 2025 tres campañas oceanográficas en los puertos de Málaga y Palma, así como en áreas de alto valor ecológico como el Parque Nacional Marítimo-Terrestre del Archipiélago de Cabrera y las Reservas Marinas de la Badia de Palma y des Vedrà-Vedranell. El objetivo ha sido determinar la presencia y distribución de especies alóctonas e invasoras, consideradas una de las principales amenazas para la biodiversidad marina y el funcionamiento de los ecosistemas.
Las campañas, realizadas a bordo del buque oceanográfico Francisco de Paula Navarro y del catamarán del Sistema de Observación Costero de las Islas Baleares (SOCIB), han permitido obtener datos físicos, biológicos y genéticos que contribuirán a reforzar los programas de seguimiento y vigilancia establecidos en el marco de la legislación europea y las directrices de la Organización Marítima Internacional. Las actividades se han llevado a cabo dentro del proyecto ESMARES 3, financiado por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico y cofinanciado por la Unión Europea a través del Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (FEMPA).
El tráfico marítimo es actualmente la vía principal de introducción de especies exóticas en los ecosistemas marinos. En este contexto, los puertos comerciales actúan como zonas de entrada crítica, razón por la cual el muestreo se ha centrado en instalaciones portuarias con elevada actividad. En Málaga y Palma se han analizado cinco zonas diferentes en cada puerto, en dos periodos clave (mayo-junio y septiembre), con el fin de maximizar las posibilidades de detección de organismos no nativos.
Las metodologías empleadas han incluido la toma de muestras de agua, plancton y sedimento, censos visuales en escolleras, instalación de placas de asentamiento y recogida de organismos bentónicos adheridos a infraestructuras artificiales. Estas placas permiten detectar colonizaciones tempranas de especies exóticas en periodos de exposición controlados de tres meses. Los análisis se complementan con estudios de eDNA (ADN ambiental), que permiten detectar especies presentes en una fase larvaria o en baja densidad.
Paralelamente, el equipo ha extendido la vigilancia a espacios naturales protegidos, donde se han aplicado técnicas no invasivas en hábitats como fondos de posidonia, roca y arenas móviles. También en estas áreas se han instalado placas de asentamiento y dispositivos para la recolección larvaria, lo que permitirá analizar los procesos de fijación y expansión de posibles especies invasoras en fases iniciales.
Según ha explicado Maite Vázquez-Luis, investigadora del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO-CSIC y responsable del proyecto, “el programa de seguimiento y vigilancia de las especies alóctonas e invasoras en puertos brinda la oportunidad de detectar especies de reciente introducción, rastrear su expansión o propagación, predecir impactos potenciales y contribuir a evaluar las estrategias de prevención y respuesta”.
Este trabajo forma parte de un esfuerzo coordinado a nivel nacional e internacional para mejorar el conocimiento sobre la introducción de especies exóticas, su impacto ecológico y su relación con la actividad humana. La labor científica se orienta a facilitar la toma de decisiones en la gestión portuaria y marina, mediante la integración de indicadores de biodiversidad en el marco de la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina y el Reglamento europeo sobre especies exóticas invasoras.
El enfoque multidisciplinar del proyecto refuerza la capacidad de anticipación frente a un fenómeno que afecta a la resiliencia de los ecosistemas marinos y a la sostenibilidad de los recursos pesqueros. Las campañas desarrolladas durante este año contribuyen a generar información crítica para proteger los hábitats marinos y mejorar la gobernanza ambiental en el Mediterráneo occidental.

