El puerto de Amberes-Brujas ha registrado un retroceso del 2,4% en el tráfico de contenedores durante el tercer trimestre de 2025, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este descenso se produce tras un primer semestre con cifras positivas y refleja el reajuste operativo posterior a la reorganización de las principales alianzas navieras globales, según ha informado la autoridad portuaria.
En el acumulado de los nueve primeros meses del año, el enclave gestionó un total de 202,6 millones de toneladas de mercancías, lo que supone una caída del 3,8% respecto al mismo periodo de 2024. No obstante, en términos de unidades equivalentes a contenedor de 20 pies (TEU), el tráfico aumentó un 1,6%, impulsado por un primer semestre dinámico que contrastó con la moderación experimentada a partir de julio.
La autoridad portuaria ha explicado que la reciente finalización del proceso de reconfiguración de las alianzas ha contribuido a descongestionar los muelles, mejorando los tiempos de escala y la conectividad terrestre, aunque la escasa disponibilidad de capacidad operativa sigue condicionando el rendimiento del enclave. Esta limitación ha tenido impacto directo en la cuota de mercado del puerto dentro del eje Hamburgo-Le Havre, que descendió 0,7 puntos porcentuales en el primer semestre, situándose en el 29,8%.
La presión sobre la capacidad portuaria ha sido identificada como un factor clave para explicar la pérdida relativa de tráficos frente a otros enclaves del norte de Europa. En este sentido, el proyecto Extra Container Capacity Antwerp (ECA) se mantiene como la principal vía para absorber el crecimiento esperado y mitigar los cuellos de botella en los próximos años.
Por segmentos, el tráfico de graneles líquidos experimentó una caída significativa del 13,5% hasta septiembre, afectado por la reducción de exportaciones de productos petrolíferos hacia África Occidental y la persistente debilidad del sector químico europeo. La contracción del tráfico de GNL, como consecuencia de la prohibición de transbordos rusos en la Unión Europea, fue parcialmente compensada con mayores importaciones procedentes de Estados Unidos. En contraste, los biocombustibles y los gases energéticos mantuvieron una evolución positiva.

En cuanto a los graneles sólidos, el puerto registró un descenso del 8,9% durante el mismo periodo. La reducción de los movimientos de fertilizantes ha sido el principal factor a la baja, aunque esta tendencia se vio atenuada por el aumento de importaciones desde Rusia y Marruecos, en previsión de la aplicación de nuevos aranceles comunitarios.
El tráfico Ro-Ro aumentó un 3,3% interanual, impulsado por el crecimiento de las importaciones de vehículos procedentes de China, que ya se ha convertido en el principal país de origen en este segmento. El movimiento de camiones y vehículos usados también mostró un comportamiento favorable, a pesar de la entrada en vigor de medidas arancelarias por parte de la Unión Europea a finales del pasado año.
El comercio con Estados Unidos, segundo socio comercial del puerto, experimentó una subida del 15% hasta septiembre, con incrementos en los tráficos de contenedores y graneles líquidos. Sin embargo, las exportaciones comenzaron a verse afectadas por los nuevos aranceles estadounidenses aplicados en verano, especialmente en el segmento siderúrgico, que registró una caída superior al 30% en comparación con el segundo trimestre. Por el contrario, las importaciones se mantuvieron estables, respaldadas por un fuerte aumento de los volúmenes de GNL, que se triplicaron en el periodo, y por una subida del 8% en las importaciones de contenedores.
Desde el puerto, su consejero delegado, Jacques Vandermeiren, ha señalado que la caída de cuota de mercado registrada se debe principalmente a la congestión sufrida en la primera mitad del año, combinada con los efectos temporales del reajuste de escalas tras la reordenación de las alianzas marítimas. La previsión de la autoridad portuaria es recuperar terreno una vez entre en funcionamiento capacidad adicional.

