El proyecto CAPCO2, uno de los componentes del proyecto tractor TECNAVAL 2025, ha completado el desarrollo de una planta piloto para la captura de CO₂ con diseño y tecnología completamente españoles. Esta instalación, que se encuentra en fase de pruebas en Vigo, ha sido diseñada y construida por un consorcio liderado por la empresa Willbö e integrado por SOERMAR, Astander, Astican, Bureau Veritas Iberia, Grupo Ership e IDESA.
CAPCO2 forma parte del PERTE Naval, gestionado por el Ministerio de Industria y Turismo y financiado por la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU. Su objetivo es analizar la viabilidad técnica de sistemas de captura de carbono a bordo de buques, como medida para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero del transporte marítimo. La planta piloto permite evaluar el comportamiento del sistema en condiciones reales, su impacto sobre la eficiencia y autonomía de los buques, así como la operativa necesaria para su integración.
El diseño del sistema se basa en una solución de absorción con disolventes químicos, con una capacidad estimada de captura de hasta el 90 % del CO₂ presente en los gases de escape. La innovación principal reside en su enfoque funcional: el proceso se limita a la etapa de absorción, lo que permite reducir el consumo energético del sistema. La disolución de CO₂ capturada se almacena a bordo para su posterior tratamiento.
El proyecto contempla el reaprovechamiento del CO₂ capturado para la producción de metanol verde, lo que facilitaría la creación de un modelo de economía circular dentro del propio sistema de propulsión marítimo. En paralelo, se han evaluado los requisitos de la infraestructura portuaria para gestionar y escalar la implementación de estas tecnologías, con vistas a una posible aplicación en flotas comerciales.
SOERMAR, entidad coordinadora del proyecto TECNAVAL 2025, ha liderado las dos primeras fases del proyecto CAPCO2. La primera consistió en el análisis comparativo de tecnologías de captura de carbono para su posible adaptación al ámbito naval, mientras que la segunda fase abordó el estudio de mercados y tipologías de buques susceptibles de incorporar estas soluciones, atendiendo a sus niveles de emisión y a los requisitos regulatorios.

