San Roque ha acogido este jueves las IV Jornadas de Biodiversidad organizadas por la Fundación Moeve, un encuentro que se consolida como punto de referencia para el análisis del estado de los ecosistemas del sur peninsular, con especial atención al papel estratégico que desempeñan los humedales en la conservación de la biodiversidad. Bajo un enfoque multidisciplinar, la jornada ha reunido a representantes institucionales, investigadores y profesionales del ámbito medioambiental para abordar retos comunes y compartir experiencias en torno a la restauración ecológica, la protección de especies amenazadas y la divulgación como herramienta de sensibilización.
El evento se ha desarrollado en el Edificio Alcalde Palma (El Pósito) y ha contado con la presencia de la teniente alcalde de San Roque, María Collado, quien ha subrayado el valor ecológico del municipio como zona de transición entre mar y tierra, una ubicación privilegiada para el estudio y protección de la biodiversidad. Durante su intervención, ha hecho un llamamiento a superar las dicotomías entre desarrollo y conservación, apostando por una planificación territorial que integre la sostenibilidad como eje vertebrador del progreso económico y social.
Teresa Mañueco, directora de la Fundación Moeve, ha señalado que estas jornadas representan el compromiso de la entidad con la recuperación de espacios naturales, especialmente en el entorno del Campo de Gibraltar. Mañueco ha insistido en la necesidad de generar alianzas entre administraciones, entidades científicas y sociedad civil para impulsar una gestión del territorio basada en criterios ecológicos. «La sostenibilidad se construye a través del diálogo, la participación y la acción coordinada», ha afirmado, en referencia a los proyectos que la Fundación desarrolla en distintos humedales del sur peninsular.
Humedales, biodiversidad y comunicación ambiental
El programa se ha iniciado con la apertura de la exposición fotográfica Marismas del Odiel. Un paraje por descubrir, dedicada a conmemorar el 40 aniversario de este espacio natural onubense, catalogado como Reserva de la Biosfera por la UNESCO y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). La muestra ofrece un recorrido visual por las marismas, salinas e islas que conforman el paraje, y pone el foco en especies representativas como la espátula común, el flamenco, la garza real o el águila pescadora. La exposición tiene como objetivo sensibilizar sobre la importancia de estos entornos para la avifauna migratoria que cruza el Estrecho de Gibraltar, uno de los corredores biológicos más relevantes de Europa.
El geógrafo Gonzalo Muñoz, investigador de la Universidad de Cádiz, ha protagonizado una ponencia centrada en la restauración de humedales desde un enfoque ecosistémico. A partir del caso de las marismas de Cetina, en la Bahía de Cádiz, Muñoz ha descrito la funcionalidad ecológica de estos sistemas, que actúan como reguladores hídricos, reservorios de carbono azul y espacios clave para la reproducción de numerosas especies. Según el investigador, «comprender los humedales como infraestructuras naturales permite integrar su conservación en la planificación ambiental y urbana», una visión que, a su juicio, debe traducirse en políticas públicas que reconozcan el valor de los servicios ecosistémicos.
Una de las mesas redondas de la jornada ha abordado la situación de especies en retroceso en el sur peninsular, como la cerceta pardilla, el galápago europeo o la espátula. En ella han participado Fidel Astudillo, del Paraje Natural Marismas del Odiel; David Barros, responsable de la Estación Ambiental de Madrevieja; y Macarena Castro, profesora de la Universidad de Cádiz. Astudillo ha compartido experiencias de recuperación de especies emblemáticas como el águila pescadora, señalando que muchas aves responden de forma positiva cuando se les devuelve un hábitat adecuado. Barros, por su parte, ha advertido sobre la pérdida progresiva de poblaciones de galápago ibérico, especie ligada a humedales de alta calidad, cuya presencia se ha visto reducida a núcleos aislados en la provincia de Cádiz. Castro ha defendido un enfoque preventivo en conservación, instando a actuar antes de que las especies alcancen niveles críticos. Ha recordado, además, que los ecosistemas y las poblaciones animales no se rigen por fronteras administrativas, por lo que la cooperación interterritorial resulta fundamental.
Los tres expertos han coincidido en que la divulgación ambiental no debe limitarse a acciones puntuales, sino integrarse como parte estructural de los proyectos de conservación. Comunicar qué se hace, cómo y por qué, señalaron, permite construir una cultura ambiental compartida que legitime las políticas públicas y estimule la participación ciudadana.
El geógrafo y divulgador Jacob Petrus ha sido el encargado de clausurar la jornada con una intervención centrada en el papel de los medios de comunicación en el proceso de transformación hacia una ciudadanía ambientalmente consciente. Petrus ha defendido la necesidad de informar con rigor, profundidad y empatía, ayudando a que la sociedad entienda el coste ambiental de sus decisiones cotidianas. A su juicio, «divulgar no es solo transmitir datos, sino activar procesos de cambio», un enfoque que considera clave para afrontar desafíos como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad o la gestión de recursos hídricos.
En el cierre institucional, el viceconsejero de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Economía Azul de la Junta de Andalucía, Sergio Arjona, ha planteado que el contexto geopolítico actual obliga a revisar las prioridades medioambientales desde una perspectiva global. Arjona ha señalado que la conservación de la biodiversidad exigirá, en el futuro inmediato, un mayor grado de colaboración entre el sector público y el privado. En este sentido, ha citado el modelo de Fundación Moeve como ejemplo de cómo los recursos privados pueden contribuir a restaurar espacios degradados y preservar ecosistemas valiosos. “Las administraciones debemos facilitar acuerdos sólidos y permanentes que aseguren la viabilidad de estos proyectos”, ha declarado.
La Fundación Moeve mantiene activos varios programas en humedales del sur peninsular, como la Laguna Primera de Palos y las Marismas del Odiel en Huelva, o la Estación Ambiental de Madrevieja y la Laguna Huerta de las Pilas en el Campo de Gibraltar. Asimismo, colabora en acciones de reforestación en el entorno de Doñana, tras el gran incendio de 2017, y desarrolla campañas educativas y divulgativas orientadas a escolares, profesionales y ciudadanía en general.

