El simulacro de tsunami realizado en la mañana del jueves 20 de noviembre en el recinto fiscal de la Zona Franca de Cádiz reunió a un amplio número de participantes y permitió poner a prueba los protocolos de actuación previstos ante una posible emergencia de origen marítimo. El ejercicio, coordinado en el marco de las actuaciones previstas en la ciudad para este tipo de escenarios, congregó a trabajadores del propio Consorcio y a empleados de 38 empresas instaladas en el recinto, cuyo número se había incrementado progresivamente en los días previos.
Un minuto antes de las 10:15 horas, las alertas comenzaron a llegar a los teléfonos móviles de los participantes, marcando el inicio de la evacuación. Desde ese momento, se desplegó el procedimiento establecido, que contemplaba el desalojo de los distintos centros de trabajo y el desplazamiento hacia las zonas designadas como espacios seguros. Las cubiertas del aparcamiento en altura y del edificio Europa fueron los puntos de referencia para esta operación, seleccionados previamente por sus características estructurales y su altura, adecuadas ante un escenario de riesgo por inundación.
A los avisos enviados por teléfono se sumaron las indicaciones emitidas por la Guardia Civil del recinto, que utilizó megáfonos para guiar a los trabajadores durante el proceso. La circulación hacia los puntos de reunión se desarrolló de manera ordenada, mostrando la coordinación entre los distintos equipos de emergencia interna de las empresas y el personal responsable del simulacro.
El ejercicio registró más de 1.200 personas movilizadas, una cifra relevante para el entorno operativo del recinto fiscal. Según los datos recabados, 345 participantes se dirigieron al edificio Europa, mientras que 904 optaron por la cubierta del aparcamiento en altura, lo que permitió distribuir la afluencia de forma equilibrada y evitar concentraciones en un único punto. El tiempo total necesario para completar la evacuación fue de 15 minutos, un dato que posteriormente será revisado en los análisis internos de los equipos organizadores.
El objetivo principal del simulacro ha sido poner a prueba la capacidad de reacción del personal ante una situación de riesgo real, evaluar la eficacia de los canales de comunicación disponibles y verificar el funcionamiento de los puntos de evacuación establecidos. También ha buscado examinar la coordinación entre las empresas del recinto y las instituciones responsables de la gestión del espacio, así como la respuesta de la ciudadanía laboral del polígono ante una alerta temprana.
En los próximos días, los responsables de cada centro de trabajo deberán realizar un análisis interno del ejercicio. Está previsto que revisen el grado de cumplimiento de los protocolos, los tiempos registrados, el comportamiento de los flujos de evacuación, las posibles incidencias detectadas y cualquier mejora que pueda implementarse en futuras acciones. Estas evaluaciones se llevarán a cabo en coordinación con los equipos municipales y autonómicos implicados en el conjunto de simulacros realizados en distintos puntos de Cádiz durante esta jornada.
Este tipo de ejercicios se enmarca en las estrategias de preparación ante emergencias relacionadas con riesgos costeros, especialmente en zonas con presencia de actividad industrial, logística y administrativa que requieren protocolos de actuación específicos. La Zona Franca, por su ubicación y volumen de empresas, constituye un enclave relevante para estas simulaciones, desempeñando un papel clave en la verificación de la capacidad de respuesta del conjunto del entorno urbano y empresarial.
Aunque los resultados preliminares ofrecen una visión general del funcionamiento del dispositivo, será la revisión detallada posterior la que determine los ajustes necesarios de cara a próximos ejercicios. La participación de un número elevado de trabajadores permite obtener indicadores representativos sobre la rapidez en la movilización, la comprensión de las instrucciones, la efectividad de las comunicaciones y la adecuación de los puntos de encuentro seleccionados.
La jornada ha servido también para familiarizar al personal del recinto con los procedimientos y para reforzar la cultura preventiva entre las empresas. La continuidad de estos ejercicios permite mantener actualizados los protocolos y contribuye a reducir la incertidumbre ante posibles escenarios reales. La coordinación entre administraciones, fuerzas de seguridad y empresas es uno de los componentes centrales en este tipo de actuaciones, cuya utilidad reside en la detección de áreas susceptibles de revisión y en la consolidación de prácticas internas que faciliten la respuesta colectiva.

