Capitanía Marítima de Algeciras ha notificado oficialmente a Agaden–Ecologistas en Acción la apertura de un expediente administrativo sancionador contra el buque Jaume I de Baleària por el episodio de emisiones irregulares documentado en el puerto de Tarifa durante el pasado mes de agosto. La decisión se produce en un enclave donde confluyen un tráfico marítimo de alta densidad y un entorno sometido a protección ambiental específica.
El procedimiento administrativo tiene su origen en la denuncia presentada por la organización ecologista tras las emisiones de humo oscuro generadas por el buque durante sus maniobras portuarias. El episodio fue documentado por diversos medios de comunicación, que reflejaron las quejas sobre la contaminación visible en la dársena tarifeña y la caída de restos de carbonilla al agua del puerto.
Capitanía Marítima ha completado la recopilación de información pertinente y confirma que el procedimiento sancionador prosigue con fundamento en la normativa vigente sobre contaminación marina. Según Agaden, esta decisión constituye un reconocimiento formal de los hechos denunciados, aunque la organización señala que persiste un problema estructural relacionado con la vigilancia ambiental en el estrecho de Gibraltar, particularmente en los puertos de Tarifa y Algeciras, donde operan embarcaciones con antigüedad que requieren controles rigurosos.
El incidente de mayor gravedad se registró el 12 de agosto, cuando la emisión anómala de humos provocó la precipitación al mar de partículas de carbonilla. Capitanía Marítima establece que en situaciones similares, siempre que se consigue identificar la embarcación responsable, se inician expedientes por contaminación marina. En este caso, la identificación del buque no presentó dificultades: el Jaume I, construido en 1994 y con más de treinta años en servicio, cuenta con un historial conocido por los ecologistas, que en agosto cuantificaban sus emisiones en el equivalente al impacto de más de 300 vehículos funcionando de manera continua en un mismo punto.
La asociación conservacionista señala una contradicción en la estrategia comercial de la naviera: Baleària promociona esta ruta como el primer corredor 100% verde entre España y Marruecos, un objetivo previsto para 2027 mediante la incorporación de los primeros fast ferries eléctricos. No obstante, el Jaume I no solo acumula décadas de operación, sino que registra antecedentes como un incendio en la sala de máquinas en 2013 causado por una rotura en las tuberías de combustible. Estos elementos refuerzan, según Agaden, la necesidad de una revisión exhaustiva antes de continuar la operativa en un puerto situado en el Parque Natural del Estrecho.
Desde agosto, la organización había solicitado la paralización cautelar de la operativa del ferry hasta la corrección de las emisiones, así como inspecciones de motores y sistemas de control. Las quejas procedentes de la ciudadanía y de establecimientos situados frente al puerto —relacionadas con el humo denso, el olor persistente y los restos visibles en el agua— han generado presión social que finalmente ha derivado en la apertura del expediente administrativo.
Para Agaden, este caso constituye el síntoma de una problemática más amplia: la necesidad de reforzar los controles ambientales en el Estrecho, un corredor marítimo de importancia estratégica y elevada sensibilidad ambiental. La organización mantiene sus peticiones ante Capitanía Marítima y la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA) en tres líneas de actuación: incremento de la supervisión de los buques, considerando la diversidad de flotas y su antigüedad; respuesta rápida y proporcionada ante cualquier emisión irregular, y transparencia informativa para que la ciudadanía tenga acceso a los procedimientos y resultados de las actuaciones administrativas.
El expediente sancionador abierto por Capitanía Marítima se tramitará conforme a la normativa de contaminación marina aplicable, aunque no se han especificado plazos ni cuantías económicas asociadas al procedimiento. La Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras gestiona un tráfico marítimo anual que supera los 100 millones de toneladas, con conexiones regulares con Marruecos que representan un volumen significativo de pasajeros y vehículos, lo que convierte el control de emisiones en un factor crítico para la gestión ambiental del puerto.
El buque Jaume I opera en la ruta Tarifa-Tánger, una conexión con frecuencias diarias que forma parte de la oferta de Baleària en el estrecho de Gibraltar. La naviera con sede en Denia gestiona una flota de más de 30 embarcaciones en el Mediterráneo y tiene prevista la incorporación de tecnología de propulsión eléctrica como parte de su estrategia de descarbonización hasta 2027.

