El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha protagonizado hoy una intervención clave en la apertura de la 34ª Asamblea General de la Organización Marítima Internacional (OMI), que se celebra en Londres. Durante su alocución, el titular de la cartera ha centrado su discurso en la defensa del multilateralismo y la cooperación internacional como herramientas indispensables para garantizar la gobernanza de los océanos, al tiempo que ha abogado por una transición energética justa en el sector marítimo. El encuentro ha servido, además, para formalizar la presentación de la candidatura de España a la reelección como miembro del Consejo de la OMI, órgano ejecutivo que nuestro país ha presidido durante los últimos cuatro años.
En un contexto geopolítico complejo, Puente ha identificado los principales riesgos que amenazan actualmente al comercio marítimo mundial. Entre los factores desestabilizadores, ha enumerado el cambio climático, la proliferación de conflictos internacionales y las tensiones que derivan en perturbaciones severas de las rutas logísticas cruciales. A estos retos macroeconómicos y de seguridad, el ministro ha sumado desafíos específicos relacionados con la legalidad y la seguridad operativa, citando expresamente la problemática de la «matriculación y registros fraudulentos, los buques deficientes y las operaciones ilegales», prácticas que comprometen la seguridad de la navegación y la protección del medio marino.
Frente a lo que ha calificado como «voces que promueven el fin del multilateralismo», el representante del Gobierno de España ha reivindicado la vigencia y necesidad de la OMI. Ha recordado que el objetivo fundacional de este organismo de Naciones Unidas es establecer un sistema de cooperación eficaz entre los Gobiernos. Según ha expuesto, esta colaboración intergubernamental ha sido el motor que ha permitido a la organización desarrollar con éxito un marco normativo global para el sector durante sus más de 75 años de historia. En esta línea, ha reafirmado el compromiso de España con el mantenimiento de estos valores diplomáticos.
Descarbonización y estrategia a largo plazo
La sostenibilidad ambiental ha ocupado un bloque sustancial en la agenda del ministro. Puente ha definido la descarbonización y el tránsito hacia fuentes de energía limpias como el doble desafío prioritario de la industria. Para ilustrar el compromiso nacional con estos objetivos, ha hecho balance de la gestión española al frente del Consejo de la OMI, periodo durante el cual se ha trabajado en favor de un régimen global de reducción de emisiones.
Como medida concreta, el ministro ha detallado el recientemente aprobado Plan de Acción Nacional para la Descarbonización del Transporte Marítimo. Este instrumento, validado por el Consejo de Ministros, contempla una inyección económica de 250 millones de euros destinados a las navieras. El objetivo de estas ayudas es facilitar la adopción de combustibles renovables y la renovación de las flotas mercantes, alineando al sector nacional con los objetivos climáticos internacionales.
Este plan se integrará con la futura Estrategia Marítima 2025–2050, un documento que, según ha adelantado Puente, vertebrará la política marítima española durante las próximas décadas. En un gesto de cooperación técnica, España ha ofrecido su experiencia en la elaboración de estos marcos regulatorios al resto de Estados Miembros, proponiendo compartir este conocimiento a través del programa integrado de cooperación técnica de la OMI para fortalecer la creación de capacidades a nivel global.
Asimismo, se ha puesto en valor la adhesión de España a la Coalición de Gran Ambición por un Océano Tranquilo, firmada en la Conferencia sobre los Océanos de Niza. Esta iniciativa busca mitigar la contaminación acústica submarina, un factor de estrés ambiental que afecta gravemente a la biodiversidad marina y que requiere de una acción coordinada internacional.
España en la estructura de la OMI
La Asamblea General de la OMI reúne a 175 Estados Miembros y 3 miembros asociados para dictar la política de la organización. Sin embargo, es el Consejo, compuesto por 40 países elegidos por la Asamblea, el órgano que ejerce las funciones ejecutivas y supervisa la labor de la organización. España forma parte de este selecto grupo desde 1973, manteniendo una participación ininterrumpida que evidencia su peso específico en el sector marítimo internacional.
En esta 34ª Asamblea, España busca renovar su asiento en el Consejo, un paso previo necesario para optar nuevamente a la presidencia del mismo, cargo que ostenta desde 2021. La propuesta española se basa en cuatro pilares fundamentales: cooperación, compromiso, coordinación y consenso. Con estos principios, el Ministerio de Transportes busca contribuir a la construcción de un transporte marítimo que no solo sea sostenible y ágil, sino también resiliente ante las crisis futuras. La hoja de ruta planteada prioriza la adopción de tecnologías verdes, la digitalización de los procesos portuarios y marítimos, y una cooperación internacional reforzada para asegurar que la transformación del sector sea inclusiva.

