El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, ha mantenido este lunes una reunión bilateral con el secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, y con el representante de Comercio del mismo país, Jamieson Greer. El encuentro se celebró en los márgenes del Consejo de Comercio de la UE, en el que los Veintisiete revisaron la aplicación del acuerdo alcanzado meses atrás con Washington para evitar una escalada comercial.
Cuerpo explicó que España trasladó dos cuestiones que considera prioritarias para el sector exterior nacional. En primer lugar, defendió la ampliación de la lista de productos exentos de aranceles, una reclamación orientada especialmente a incluir el aceite de oliva y otros bienes con fuerte peso exportador. El ministro señaló que se trata de productos con clara demanda en el mercado estadounidense y cuya presencia se ve condicionada por los gravámenes actuales.
El responsable económico destacó que en Estados Unidos solo se produce alrededor del 2% del aceite de oliva que consume su población. En este contexto, la eliminación de aranceles permitiría un suministro más competitivo para los operadores norteamericanos y abriría nuevas oportunidades para las empresas españolas. Según expuso, esta medida sería favorable tanto para los productores como para los consumidores, al facilitar un flujo comercial más eficiente y adaptado a la demanda del país.
La segunda cuestión planteada por España giró en torno a la creación de un marco conjunto para el sector del acero, el aluminio y sus derivados. Cuerpo indicó que este ámbito necesita una coordinación más estrecha entre socios con el fin de gestionar la situación de capacidad instalada a escala global, que desde hace años genera tensiones en los mercados internacionales. Para esta propuesta, el ministro subrayó la conveniencia de contar con la participación del Reino Unido, cuyo papel considera relevante por su trayectoria industrial y su relación comercial con ambas partes.
Durante la reunión, Cuerpo afirmó que ve posibilidades de lograr un acuerdo específico en este ámbito que aporte estabilidad regulatoria y económica a las empresas del sector. Señaló que esta colaboración podría atender intereses comunes y contribuir a un entorno comercial más previsible, aspecto que las industrias siderúrgica y metalúrgica valoran de manera reiterada.
Los representantes estadounidenses participaron además en el almuerzo de trabajo de los ministros comunitarios, en el que se abordaron los principales expedientes comerciales en curso. Entre ellos, ocupó un lugar destacado la negociación del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, un proceso que se encuentra en su fase final. El ministro español apuntó que existe una percepción general entre los Estados miembros de que el tratado podría cerrarse antes de finales de año, siempre que las partes mantengan el ritmo de las conversaciones.
En relación con las negociaciones con Estados Unidos, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, informó a los ministros de que la Comisión Europea continúa cumpliendo los compromisos asumidos en el acuerdo alcanzado el pasado verano. Entre estos compromisos, destacó la evolución de las adquisiciones estratégicas de energía por parte de los países de la UE. Sefcovic explicó que las compras conjuntas de gas natural licuado, energía nuclear y petróleo procedentes de Estados Unidos han alcanzado ya los 200.000 millones de dólares en lo que va de año, una cifra que refleja la importancia de la cooperación energética transatlántica.
La revisión del estado de las relaciones comerciales con Estados Unidos se produce en un contexto de especial sensibilidad para sectores como el agroalimentario, el energético y el industrial. Las tensiones registradas en años anteriores llevaron a la imposición de aranceles cruzados que afectaron de manera significativa a productos de alta relevancia económica, entre ellos el aceite de oliva. España, como principal productor mundial, mantiene un interés especial en recuperar plenamente la normalidad en este mercado y asegurar que las exportaciones puedan desarrollarse sin cargas adicionales.
En paralelo, el sector del acero y el aluminio continúa enfrentando los efectos de un exceso de capacidad que provoca distorsiones a escala global. La UE y Estados Unidos han mantenido diversas conversaciones sobre este asunto en los últimos años, con el objetivo de establecer mecanismos que eviten prácticas que alteren la competencia y dificulten la estabilidad del mercado. Las propuestas españolas buscan contribuir a esta negociación, aportando una visión alineada con la defensa de la industria europea y con la necesidad de disponer de herramientas comunes que permitan afrontar la situación.
La jornada en Bruselas permitió a los ministros de Comercio de la UE revisar asimismo el estado de otros acuerdos en negociación. Aunque el foco se centró en Mercosur y en la relación con Estados Unidos, también se trataron los expedientes abiertos con India, Australia y varios países de la región indo-pacífica. Según fuentes comunitarias, el avance de estos diálogos continúa siendo una prioridad para la política comercial europea en un contexto de reconfiguración de las cadenas globales de suministro y de búsqueda de mayor diversificación de proveedores.

