La Unidad de Negocio de Reparaciones de Navantia en la Bahía de Cádiz concluirá el año 2025 con un balance de actividad que refleja la alta capacidad operativa de sus instalaciones. Según los datos facilitados por la compañía naval, el ejercicio se cerrará con un total de 60 buques reparados en sus diversos centros, lo que se traduce en un volumen de empleo acumulado superior a los 2,6 millones de horas de trabajo. Este nivel de actividad ha permitido mantener una media diaria de más de 900 trabajadores pertenecientes a las industrias colaboradoras, un dato que evidencia el papel tractor del sector naval en el tejido económico y laboral de la zona.
El año 2025 se ha caracterizado por la ejecución de proyectos de alta complejidad técnica y logística, abarcando tanto el ámbito militar, con el sostenimiento de la flota de la Armada española, como el mercado civil internacional. La actividad se ha distribuido a través de los diques y gradas de Cádiz, San Fernando y Puerto Real, así como en la Base Naval de Rota, demostrando la versatilidad de la compañía para atender simultáneamente diferentes tipologías de buques y necesidades de mantenimiento.
El astillero de Cádiz: referencia en el sector de cruceros
El centro de reparaciones de Cádiz capital ha mantenido su estatus como uno de los enclaves preferentes para las grandes navieras internacionales. Hasta el mes de octubre, sus instalaciones gestionaron la reparación de 28 buques, de los cuales ocho corresponden al segmento de cruceros. Este nicho de mercado exige unos estándares de calidad y unos plazos de ejecución muy ajustados, dado el alto coste de oportunidad que supone para los armadores tener estas naves fuera de servicio comercial.
Entre las intervenciones más significativas del año figura la realizada en el Allure of the Seas. Este gigante de la naviera Royal Caribbean Group (RCG) fue sometido a una gran obra de revitalización, un proceso que implica tanto la actualización de sus sistemas técnicos como la renovación de sus áreas hoteleras y de ocio. Del mismo modo, la naviera Carnival Cruise Line (CCL) confió en el astillero gaditano para realizar grandes actuaciones en tres de sus unidades: el Carnival Miracle, el Carnival Valor y el Carnival Liberty.
Desde el punto de vista de la ingeniería naval, el año ha dejado trabajos de gran precisión técnica. Destaca la modificación del bulbo de proa efectuada en el buque residencial The World, una operación diseñada para mejorar la hidrodinámica y la eficiencia energética de la nave. Asimismo, se llevó a cabo la sustitución de uno de los palos del velero de crucero Wind Spirit, una maniobra compleja que requiere de medios de elevación y precisión milimétrica.
La actividad en Cádiz no se ha limitado al turismo. La naviera Balearia ha varado en estos diques algunos de los buques más modernos de su flota, como el Eleanor Roosevelt y el Margarita Salas, ferris de alta velocidad que incorporan tecnologías de propulsión a gas. También es reseñable el paso por el astillero del Global Mercy, considerado el buque hospital civil más grande del mundo, cuya naturaleza humanitaria requiere un mantenimiento exhaustivo para garantizar su operatividad en misiones internacionales.
La Unidad de Negocio también ha desplegado una intensa actividad en las instalaciones de Puerto Real, infraestructuras clave por sus grandes dimensiones y capacidad de carga. En este centro se han llevado a cabo las varadas reglamentarias de dos de los buques de mayor porte de la Armada Española: el buque de asalto anfibio Castilla (LPD) y el buque de proyección estratégica Juan Carlos I (LHD).
La varada del Juan Carlos I representa uno de los mayores desafíos logísticos anuales para Navantia, dado que se trata del buque insignia de la flota. Estas operaciones de sostenimiento son vitales para asegurar la disponibilidad operativa de la fuerza naval y requieren una coordinación absoluta entre el personal del astillero, la industria auxiliar y la propia dotación de la Armada. De forma paralela, los equipos de Navantia han continuado prestando servicios de mantenimiento y apoyo técnico directamente en la Base Naval de Rota, asegurando la operatividad continua de los buques allí estacionados.
San Fernando: especialización y diversificación
Por su parte, los diques de Reparaciones en San Fernando han atendido a 17 buques durante el año, abarcando una tipología muy diversa que va desde unidades militares hasta embarcaciones de servicios portuarios. Entre los trabajos civiles, destaca la reparación de siete remolcadores de Boluda Corporación Marítima, esenciales para la seguridad y maniobrabilidad en los puertos españoles, así como intervenciones en los cruceros de expedición Fleujert y Clío. También se ha prestado servicio al buque de operaciones especiales Fulmar, perteneciente al Servicio de Vigilancia Aduanera.
No obstante, una de las actuaciones más relevantes en San Fernando es la que se está ejecutando en el Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano. De cara a mantener la operatividad de este histórico bergantín-goleta, se están realizando obras mayores que incluyen trabajos en sus dos palos principales, así como la renovación y puesta a punto de la planta de tratamiento de residuos y los sistemas de aire acondicionado, elementos críticos para la habitabilidad durante los largos cruceros de instrucción.
Perspectivas y estrategia comercial
Antonio Domínguez Abecia, director de la Unidad de Negocio de Navantia Reparaciones en Bahía de Cádiz, ha valorado positivamente el desempeño del ejercicio, señalando que la compañía continúa firme en su compromiso de mantener los niveles de actividad registrados en los últimos años. La estrategia se basa en dos pilares fundamentales: el sostenimiento ininterrumpido de los buques de la Armada Española y la captación de negocio en el mercado civil convencional, con especial atención al sector de cruceros.
El directivo ha indicado que, de cara al futuro inmediato, la unidad está intensificando su labor comercial. El objetivo es maximizar la ocupación de los diques y asegurar la carga de trabajo, especialmente tras la no confirmación de algunas reservas que estaban inicialmente previstas para el año 2026. Esta proactividad comercial busca garantizar la estabilidad laboral de la plantilla y de la industria auxiliar, adaptándose a las fluctuaciones de un mercado global altamente competitivo.

