La presidenta de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, Teófila Martínez, y el alcalde de la ciudad, Bruno García, han visitado el inicio de las obras correspondientes a la primera fase del proyecto constructivo de ordenación del frente del Muelle Ciudad, una actuación que se enmarca en el proceso de integración de este espacio portuario en la capital gaditana.
«El proyecto de ordenación del Muelle Ciudad, además de una transformación física de este espacio, simboliza también una evolución en la manera en que la ciudadanía se va a relacionar con su puerto», ha declarado Teófila Martínez durante la visita a las obras. La presidenta de la Autoridad Portuaria ha indicado que la institución pretende «abrir el puerto a la ciudad, generar nuevos espacios de convivencia, pero también de actividad económica y disfrute, y hacerlo desde la sostenibilidad, la accesibilidad y el respeto al entorno y a la actividad marítima». Martínez ha recordado que «el Puerto de la Bahía de Cádiz seguirá siendo puerto y será también ciudad».
Por su parte, el alcalde Bruno García ha señalado que «este proyecto representa mucho más que una actuación urbanística, ya que va a suponer abrir la ciudad al mar, convertir un espacio portuario en un lugar de encuentro y hacer compatible la actividad económica del puerto con un uso ciudadano amable y sostenible». El regidor ha añadido que, además de este uso, la integración generará «empleo directo e indirecto y atraerá nuevas oportunidades para la ciudad».
Características técnicas del proyecto
Según ha explicado Eloy Saiz, jefe del Departamento de Infraestructuras y Obras II de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Cádiz, el proyecto completo abarca una superficie de 22.500 metros cuadrados. El ámbito de actuación comprende la zona anexa al Muelle Ciudad y la zona de entronque con la terminal de catamaranes de la Junta de Andalucía, situada en el inicio del Muelle Reina Victoria.
La ordenación prevé la creación de un área peatonal destinada al disfrute de la ciudadanía, con vistas hacia los atraques de grandes cruceros. El diseño contempla asimismo la reserva de una franja para la futura plataforma del tranvía, que transcurrirá en paralelo al actual carril bici. Entre ambas zonas se dispondrá una franja verde ajardinada y arbolada que funcionará como atenuador acústico frente al tráfico de la Avenida del Puerto.
El proyecto incluye una zona próxima al muelle, de 25 metros de ancho, que quedará reservada al tránsito de pasajeros en cumplimiento del Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (PBIP), también conocido como ISPS por sus siglas en inglés. Esta normativa internacional establece los requisitos de seguridad aplicables a las terminales de pasaje.
La zona de atraque será visible desde el espacio público, dado que el cerramiento que separará el área reservada del resto del espacio será acristalado. Esta solución permitirá mantener la permeabilidad visual entre la ciudad y la actividad portuaria, al tiempo que se garantiza el cumplimiento de los protocolos de seguridad. El acceso al espacio reservado quedará restringido a los momentos en que se realicen eventos abiertos al público en general y no existan cruceros atracados en el muelle.

