lunes, 2 de marzo de 2026
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El fenómeno migratorio ha sufrido una disminución del 43,7% en las entradas por mar

El General de Brigada Javier Moscoso Sicardo, Jefe de la Jefatura de Policía Marítima, destaca que la presión migratoria hacia España se ha trasladado del mar al aire, con un notable cambio.

Redacción··Servicios·3 minImprimir
El fenómeno migratorio ha sufrido una disminución del 43,7% en las entradas por mar

«Es necesario abrir la mente y ver una realidad diferente a la que muestran los medios». Con esta contundencia arrancó su intervención el General de Brigada Javier Moscoso Sicardo, Jefe de la Jefatura de Policía Marítima de la Guardia Civil, durante un encuentro organizado por el Clúster Marítimo Español (CME). En un discurso que el presidente del Clúster, Javier Garat, calificó de «matrícula de honor», Moscoso dibujó un mapa de la inmigración que desafía la percepción pública: las pateras son solo «la punta del iceberg».

El mensaje del General fue claro: la verdadera presión migratoria sobre España ya no se mide tanto en nudos marítimos, sino en millas aéreas. Según los datos aportados por la Guardia Civil, el «mayor cayuco» que llega hoy a territorio español lo hace a través de los aeropuertos internacionales, y no desembarcando en las playas de Canarias o el Estrecho.

Moscoso puso cifras a este cambio de tendencia. Frente a las imágenes recurrentes de rescates marítimos que abren los telediarios, la realidad administrativa muestra que el grueso de las entradas irregulares —o que derivan en irregularidad sobrevenida— proviene de Sudamérica. Nacionales de Venezuela, Colombia y Perú ingresan como turistas, sin necesidad de visado, para posteriormente solicitar protección internacional.

Para ilustrar la desproporción, el General contrastó las 167.000 solicitudes de asilo registradas en 2024 con las 30.600 entradas irregulares por vía marítima contabilizadas hasta el 30 de noviembre de 2025.

Además, alertó sobre nuevas rutas que esquivan el mar: la inmigración marroquí, tradicionalmente vinculada a las pateras, está basculando hacia los vuelos directos Casablanca-Estambul, utilizando Turquía como puerta trasera para acceder al espacio Schengen.

Si la vía aérea preocupa, la vía marítima, paradójicamente, arroja datos de éxito operativo. Moscoso reveló una disminución del 43,7% en las entradas por mar en lo que va de 2025, con un desplome aún más acusado, del 59%, en la siempre crítica ruta canaria.

Este descenso no es fruto del azar, sino de la estrategia de «defensa adelantada». «La seguridad de Europa se debe dar en África, no solamente desde las fronteras europeas», sentenció Moscoso. La presencia permanente de la Guardia Civil y la Policía Nacional en países como Mauritania, Senegal y Gambia, iniciada tras la crisis de los cayucos de 2006, ha resultado determinante.

Los datos avalan esta colaboración: en 2024, las fuerzas conjuntas interceptaron a 31.582 migrantes en las costas de África Occidental antes de que zarparan, evitando que pusieran sus vidas en riesgo en el Atlántico. Asimismo, la labor de inteligencia permitió desarticular redes criminales con un saldo de 206 operaciones y 240 detenidos.

En este tablero geopolítico, Moscoso destacó el papel de Marruecos, calificándolo de «aliado estratégico» fundamental, responsable de interceptar el 80% de los intentos de salida irregular desde su litoral.

Europa y Frontex: la asignatura pendiente

Pese a los buenos resultados de la estrategia española, el General se mostró crítico con la falta de una visión unitaria en el continente. Lamentó que no exista una posición común en la Unión Europea y señaló las limitaciones de Frontex. A juicio de Moscoso, la agencia europea enfrenta un marco legal complejo que dificulta su operatividad en los países de origen y tránsito, un terreno donde España, gracias a años de diplomacia policial bilateral, ha logrado consolidarse como un «socio fiable» para los gobiernos africanos.

El acto concluyó con una reflexión de fondo: la solución definitiva no es policial, sino estructural. Moscoso y Garat coincidieron en que la única medida eficaz a largo plazo pasa por políticas de desarrollo local que ofrezcan un futuro en África, evitando que miles de personas tengan que mirar al norte, ya sea por mar o por aire, para buscar una vida mejor.

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