Un equipo especializado del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha concluido con éxito una exigente campaña de buceo científico en los fondos marinos de la Punta de la Mona, en el litoral granadino. El objetivo de la misión ha sido profundizar en el estudio del coral candelabro, una especie incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE), valiéndose de tecnología de vanguardia para garantizar su conservación.
La campaña se ha desarrollado en la Zona Especial de Conservación (ZEC) de Acantilados y Fondos Marinos de la Punta de la Mona, un enclave singular que permite el estudio directo de estas colonias mediante buceo, algo poco común para esta especie. Durante las inmersiones, los investigadores han realizado grabaciones de alta precisión y fotogrametría subacuática, técnicas que permitirán generar modelos tridimensionales o «gemelos digitales» de los corales. David Díaz, investigador del Centro Oceanográfico de Baleares, ha destacado que este método es revolucionario porque permite medir «con precisión milimétrica cómo crece y se desarrolla cada colonia», un dato fundamental para realizar un seguimiento a largo plazo de su demografía y estructura.
Las labores no han sido sencillas. El equipo se ha enfrentado a un entorno hostil marcado por corrientes intensas, temperaturas bajas y una visibilidad reducida, condiciones que caracterizan a esta zona del Mediterráneo. Díaz ha subrayado que el éxito del trabajo depende enteramente de la pericia de los buceadores: «Es una tarea muy delicada. Sin la experiencia y precisión de este equipo experto, no podríamos obtener la información que necesitamos en un lugar que impone condiciones tan duras». En el operativo han participado especialistas de los centros oceanográficos de Cádiz, Canarias, Málaga y Baleares, contando además con el apoyo de la asociación conservacionista local Coral Soul.
Nuria R. de la Ballina, coordinadora de las campañas, ha incidido en que el buceo científico es la única vía para obtener ciertos datos sobre especies de estructura compleja como esta. La información recabada servirá para evaluar el estado de salud de las poblaciones y diseñar medidas de protección basadas en la evidencia científica. Esta actuación se enmarca en un subproyecto más amplio liderado por la investigadora Covadonga Orejas, del Centro Oceanográfico de Gijón, que busca mejorar el conocimiento y la cartografía no solo del coral candelabro, sino también de otras especies vulnerables como el coral bambú, el coral amarillo y el coral solitario.
Esta investigación forma parte del proyecto BIODIV, centrado en el asesoramiento científico para el seguimiento de la biodiversidad marina en espacios protegidos de competencia estatal. La iniciativa, que se extiende hasta 2025, cuenta con la financiación de la Unión Europea a través de los fondos NextGenerationEU y está impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico en colaboración con el CSIC.

