El buque escuela de la Armada ‘Juan Sebastián de Elcano’ ha abandonado esta semana el astillero de Navantia en San Fernando (Cádiz) para comenzar sus pruebas de mar, previas al crucero de instrucción programado para enero. El velero se ha sometido durante las últimas semanas a su varada anual en el dique 4 de las instalaciones gaditanas, donde la unidad de negocio de Reparaciones de Navantia en Bahía de Cádiz ha ejecutado diversas actuaciones de mantenimiento y modernización.
El barco salió del dique el pasado domingo, coincidiendo con la jornada de puertas abiertas celebrada en el astillero, donde la maniobra concentró buena parte de la expectación del público asistente.
Entre las actuaciones realizadas durante esta varada figuran la renovación de jarcias, la puesta a punto de los palos mayor proel y mayor popel, la renovación completa de la planta de aire acondicionado, la sustitución integral de la planta de tratamiento de aguas residuales, la renovación del tranvía de mayor popel y la reestructuración de los camarotes de suboficiales en proa.
Con estas obras, Navantia da por finalizados los trabajos singulares encargados por la Armada con motivo del próximo centenario del buque escuela. La puesta de quilla del navío tuvo lugar el 24 de noviembre de 1925 en la grada número 2 del antiguo Astillero de Echevarrieta, en Cádiz, por lo que en 2025 se cumple un siglo desde el inicio de su construcción.
Origen y construcción del velero
En la década de 1920, la Armada, que contaba entonces con el veterano buque escuela ‘Galatea’, planificó inicialmente transformar el velero ‘Minerva’ para sustituirlo. Sin embargo, el mal estado del casco y la jarcia hizo inviable la reforma y se optó por construir un nuevo buque. El contrato se firmó el 26 de junio de 1925, con planos elaborados por Camper and Nicholson, y la orden de construcción fue publicada en el BOE el 17 de abril de ese año.
Durante la ceremonia de colocación de la quilla, el empresario Horacio Echevarrieta propuso al presidente del Gobierno, Miguel Primo de Rivera, cambiar el nombre de ‘Minerva’ por el de ‘Juan Sebastián de Elcano’, en honor al navegante que completó la primera circunnavegación del planeta. La propuesta fue aprobada por el rey Alfonso XIII y ratificada por el Consejo de Ministros el 13 de diciembre de 1925.
La botadura se realizó el 5 de marzo de 1927, coincidiendo con el Carnaval de Cádiz, en una ceremonia presidida por autoridades civiles y militares. El buque fue entregado oficialmente a la Armada el 30 de julio de 1928, tras superar su primer año de garantía.
Casi dos millones de millas navegadas
El ‘Juan Sebastián de Elcano’ acumula cerca de cien años de servicio activo, con aproximadamente un millón novecientas mil millas náuticas navegadas por todos los mares del mundo y recaladas en más de 70 países. Su cometido principal es la formación en la mar de los futuros oficiales de la Armada, los guardiamarinas. Para ello, el buque realiza anualmente un crucero de instrucción, habitualmente fuera de España, del que aproximadamente tres cuartas partes transcurren en navegación. Durante estas travesías, los guardiamarinas reciben formación teórica y participan en todas las maniobras del velero.
De los 97 cruceros de instrucción realizados hasta la fecha, once han consistido en una vuelta al mundo. Cada año, el buque embarca a cerca de 80 guardiamarinas que completan su formación a bordo recorriendo miles de millas náuticas.
Además de su función formativa, el ‘Elcano’ desempeña una segunda misión como apoyo a la Acción Exterior del Estado, circunstancia que le ha valido el sobrenombre de ‘Embajador’. Desde su entrada en servicio, el velero ha efectuado cerca de 1.300 escalas en más de doscientas ciudades diferentes, donde participa en actividades institucionales, culturales y militares organizadas en coordinación con las embajadas de España en los países visitados.

