La operación que pretendía transformar el panorama portuario global atraviesa un momento de máxima incertidumbre. El acuerdo valorado en 22.800 millones de dólares mediante el cual el consorcio formado por BlackRock y Terminal Investment Limited (TiL), filial de Mediterranean Shipping Company (MSC), adquiriría la red portuaria de CK Hutchison enfrenta serios obstáculos tras las exigencias planteadas por la naviera estatal china Cosco, según han informado el Financial Times y el Wall Street Journal.
La transacción, anunciada en marzo de 2025, contempla la transferencia de 43 terminales distribuidas en 23 países, con instalaciones en Asia, Europa y Oriente Medio. Entre los activos más sensibles de la operación se encuentran los puertos de Balboa y Cristóbal, situados en los extremos del Canal de Panamá y operados actualmente por Hutchison Ports.
El período de exclusividad de 145 días que el consorcio mantenía con CK Hutchison expiró el pasado 27 de julio, circunstancia que derivó en la decisión de reestructurar el grupo inversor e incorporar a actores procedentes de China continental, principalmente Cosco. Esta modificación respondió a las presiones ejercidas por el Gobierno chino sobre la operación.
Las negociaciones iniciales exploraron la posibilidad de otorgar a Cosco una participación equitativa en 41 de los puertos, con un porcentaje estimado entre el 20% y el 30%, excluyendo las terminales panameñas. No obstante, según las últimas informaciones del Financial Times, la naviera estatal china ha elevado sus pretensiones y exige ahora una participación mayoritaria junto con derechos de veto, una posición que los compradores consideran inaceptable.
BlackRock y MSC estarían valorando abandonar las conversaciones si Cosco mantiene su exigencia de controlar la mayoría del consorcio, de acuerdo con fuentes familiarizadas con la negociación citadas por el diario británico. Las mismas fuentes indican que no está claro si esta postura responde a una estrategia negociadora o a directrices directas procedentes de Pekín.
Incluso en el supuesto de que los miembros del consorcio aceptaran las condiciones planteadas por Cosco, tal configuración encontraría obstáculos regulatorios prácticamente insalvables. Los reguladores estadounidenses han advertido en repetidas ocasiones que cualquier control chino sobre los puertos de Balboa y Cristóbal resulta inaceptable por razones de seguridad nacional y económica. Las autoridades del Reino Unido y la Unión Europea previsiblemente bloquearían igualmente cualquier estructura que situara a Cosco en posición de control operativo.
La operación, que fue bien recibida inicialmente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insistido en eliminar cualquier influencia china en el entorno del Canal de Panamá, se ha convertido en un elemento más de la compleja relación comercial entre Washington y Pekín. Aunque la gestión de los puertos de Balboa y Cristóbal no guarda relación directa con la administración de la vía interoceánica, la permanencia de una empresa asiática en estos activos genera incomodidad en la administración estadounidense.
Las autoridades chinas, por su parte, han presionado para que la transacción sea sometida a un proceso de revisión regulatoria en China, pese a que el acuerdo no incluye activos ubicados en territorio continental chino. Funcionarios de Pekín han señalado que la propiedad portuaria constituye ahora un elemento de negociación en el marco de las tensiones comerciales más amplias entre Estados Unidos y China.
Según los términos originales del acuerdo, BlackRock obtendría una participación controladora en las terminales situadas en ambos extremos del Canal de Panamá, mientras que MSC se convertiría en accionista mayoritario de los restantes 41 puertos no chinos de CK Hutchison, que incluyen instalaciones estratégicas en el Sudeste Asiático, el norte de Europa y Oriente Medio.
Cosco fue invitada a integrarse en el consorcio durante el verano como fórmula para facilitar la aprobación regulatoria por parte de las autoridades chinas. Sin embargo, su posterior exigencia de una participación mayoritaria ha complicado sustancialmente las negociaciones y ha puesto en cuestión la viabilidad del acuerdo.
Las conversaciones continúan, aunque las fuentes consultadas por el Financial Times advierten que el éxito de la operación dependerá en gran medida de una eventual mejora en las relaciones entre Estados Unidos y China durante los próximos años. Hasta el momento, BlackRock ha declinado realizar comentarios, mientras que CK Hutchison, Cosco, MSC y el Ministerio de Relaciones Exteriores de China no han respondido a las solicitudes de información.

