El grupo naviero CMA CGM ha anunciado el lanzamiento del servicio KEA, una nueva línea marítima diseñada para conectar la costa este de Estados Unidos con los principales puertos de Australia y Nueva Zelanda. Este enlace complementará el servicio RTW PAD que la compañía ya opera en la ruta, lo que convertirá a CMA CGM en el único armador capaz de ofrecer dos frecuencias semanales en el corredor transpacífico sur.
La rotación del servicio KEA incluye los puertos de Philadelphia, Charleston, Balboa (Panamá), Tauranga, Sydney, Melbourne, Port Chalmers, Tauranga, Manzanillo (Panamá) y Cartagena (Colombia) antes de regresar a la costa este estadounidense. Esta configuración proporciona una cobertura ampliada tanto en sentido southbound como northbound, con escalas adicionales respecto a la oferta preexistente del carrier francés.
En dirección sur, el servicio KEA ofrecerá cobertura completa de la costa este de Estados Unidos mediante escalas en New York, Philadelphia, Savannah y Charleston, además de incorporar una escala de importación en el puerto neozelandés de Tauranga. En sentido northbound, la línea incluye escalas en Port Chalmers y Charleston, ampliando las opciones de exportación desde Oceanía hacia el mercado norteamericano.
Primer buque y calendario de escalas
El buque SPIRIT OF MELBOURNE será la primera unidad en operar el servicio KEA. En su viaje inaugural en sentido northbound (0K200N1MA), la nave tiene previstas escalas en Sydney el 3 de febrero, Melbourne el 6 de febrero, Port Chalmers el 14 de febrero, Tauranga el 18 de febrero, Manzanillo el 10 de marzo y Cartagena el 11 de marzo.
En sentido southbound (0K201S1MA), el SPIRIT OF MELBOURNE tocará Philadelphia el 17 de marzo, Charleston el 20 de marzo, Balboa el 28 de marzo y Tauranga el 16 de abril, completando así el primer ciclo operativo del nuevo servicio.
Los tiempos de tránsito del servicio KEA posicionan a CMA CGM como una alternativa competitiva en el corredor transpacífico sur. En sentido northbound, las cargas procedentes de Tauranga alcanzarán Philadelphia en 25 días y Charleston en 28 días, mientras que desde Port Chalmers los tránsitos serán de 30 y 33 días respectivamente. Las exportaciones desde Melbourne requerirán 38 días hasta Philadelphia y 40 días hasta Charleston, en tanto que desde Sydney los tiempos se sitúan en 40 y 43 días.
En dirección southbound, el servicio ofrece tránsitos de 28 días desde Philadelphia hasta Tauranga y de 25 días desde Charleston al mismo destino neozelandés. Para las cargas con destino a los puertos australianos, Philadelphia-Sydney se completará en 34 días y Charleston-Sydney en 31 días, mientras que Melbourne recibirá mercancías en 36 y 33 días respectivamente desde ambos puertos estadounidenses.
Complementariedad con el servicio PAD
La puesta en marcha del servicio KEA se enmarca en la estrategia de CMA CGM de consolidar su presencia en el tráfico entre América del Norte y Oceanía. El nuevo enlace opera de forma complementaria con el servicio PAD, que mantiene una rotación más extensa incluyendo escalas en el norte de Europa a través de Rotterdam, Zeebrugge, Dunkerque y Le Havre.
La combinación de ambos servicios permite a CMA CGM ofrecer conexiones directas entre el norte de Europa, la costa este de Estados Unidos y los mercados de Australia, Nueva Zelanda y las islas del Pacífico, con una frecuencia bisemanal que la naviera francesa presenta como única en el mercado.
Conectividad mediante hubs de transbordo
El servicio KEA se beneficia de las conexiones disponibles en los hubs de Manzanillo y Cartagena, donde CMA CGM opera terminales de contenedores equipadas para operaciones de transbordo a gran escala. Desde estos nodos, las cargas pueden conectar con servicios hacia el Caribe, América Central, América del Sur, el Golfo de Estados Unidos, el Atlántico Sur y el Mediterráneo.
Esta conectividad amplía el alcance efectivo del servicio KEA más allá de sus puertos de escala directa, permitiendo a los cargadores acceder a una red de distribución que abarca múltiples mercados del hemisferio occidental.
El servicio está orientado, entre otros segmentos, al transporte de frutas frescas y alimentos congelados desde Oceanía hacia la costa este de Estados Unidos, un nicho donde los tiempos de tránsito y la fiabilidad del servicio resultan factores determinantes para los exportadores australianos y neozelandeses.

