Maersk ha anunciado este jueves el restablecimiento regular de su servicio MECL a través del Canal de Suez y el Mar Rojo, una decisión que constituye el primer movimiento estructural de retorno a esta ruta estratégica tras más de un año de desvíos por el Cabo de Buena Esperanza. La compañía, líder del sector junto a MSC, fundamenta esta medida en una estabilización continuada de las condiciones en y alrededor del Mar Rojo, incluyendo Suez, así como en la mejora de la estabilidad y fiabilidad en la región.
El servicio MECL, que conecta India y Oriente Medio con la costa este de Estados Unidos realizando una escala intermedia en Tánger Med (Marruecos), opera con una flota de diez buques gestionados íntegramente por la naviera danesa. Esta característica ha facilitado la toma de decisiones al no requerir coordinación con otros operadores, como sucede en la red Gemini que Maersk comparte con su socia Hapag-Lloyd.
Los primeros tránsitos programados por el Canal de Suez ya están en marcha. En dirección oeste, el buque Cornelia Maersk partirá de Salalah (Arabia Saudí) el 26 de enero con destino al canal egipcio. En sentido contrario, el Maersk Detroit abandonará Tánger Med el 3 de febrero para completar el primer cruce hacia el este. Adicionalmente, dos rotaciones ya han iniciado su travesía: una salió el pasado 10 de enero desde North Charleston (Estados Unidos) y otra partió este jueves 15 desde Jebel Ali (Emiratos Árabes Unidos).
Pruebas previas exitosas
La decisión de Maersk no llega de forma aislada, sino precedida por varias travesías de prueba que han demostrado la viabilidad del regreso. El MSC Sebarok transitó por la zona el pasado 23 de diciembre, mientras que el Maersk Denver superó el paso por el Estrecho de Bab El-Mandeb, el punto que concentra la mayor parte de los ataques hutíes registrados durante la crisis, los días 11 y 12 de enero.
Estas pruebas se han desarrollado en un contexto de reducción significativa de la actividad hostil. El Mar Rojo lleva meses sin registrar ataques de la milicia hutí, y el alto el fuego, aunque frágil, se mantiene en vigor en la Franja de Gaza. La interrupción de las hostilidades entre Israel y el grupo islámico Hamás era una de las condiciones que imponía la insurgencia yemenita para cesar sus operaciones contra buques mercantes, dado su apoyo declarado al grupo palestino.
La compañía danesa describe su decisión como un paso significativo en el retorno gradual a la navegación por Suez y reconoce el papel clave que ha desempeñado la Autoridad del Canal de Suez y otros socios estratégicos en la región en la planificación del regreso. El consejero delegado de Maersk, Vincent Clerc, mantuvo reuniones con la administración del canal egipcio en noviembre, encuentros que anticiparon el movimiento actual.
Contingencia ante posible deterioro
Pese al optimismo operativo, Maersk mantiene una posición de cautela. La naviera asegura que continuará monitorizando la situación de seguridad en la zona y condiciona la permanencia de este servicio a que se mantenga la estabilidad en el Mar Rojo sin escaladas en el conflicto regional. La compañía dispone de planes de contingencia en caso de deterioro de la situación, que podrían pasar por revertir el regreso de algunos viajes individuales o de todo el servicio a la ruta del Cabo.
Por el momento, la empresa niega que existan anuncios previstos de cambios estructurales adicionales en su red este-oeste, aunque se compromete a informar debidamente si estos se producen. CMA CGM, el otro gran operador global, también está evaluando movimientos similares de regreso a la zona.
Implicaciones para los puertos mediterráneos
El restablecimiento del tráfico marítimo a través del Canal de Suez genera expectativas en infraestructuras portuarias como Algeciras. El desvío de los buques por el Cabo de Buena Esperanza, combinado con la coyuntura internacional, provocó una reducción de tráficos en numerosas dársenas europeas, particularmente las mediterráneas.
La Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA) mantiene una posición prudente ante las previsiones de retorno, consciente de que la situación podría revertirse como ya ocurrió en febrero de 2025, cuando se planteó un escenario similar que finalmente no se materializó. Los análisis del organismo portuario apuntan a que, si la situación continúa estabilizándose, las navieras podrían iniciar la reestructuración de sus redes para el segundo semestre de 2026, aunque la complejidad de reorganizar un número tan elevado de rutas y buques representa un desafío logístico considerable.
Aumento de capacidad y efectos en los fletes
El Puerto de Algeciras, que se configuró como punto de conexión para la reordenación de las singladuras durante la crisis, espera efectos positivos adicionales en caso de que el canal recupere su centralidad en el comercio marítimo. Entre ellos, el aumento de la rotación de los barcos.
La reestructuración de la ruta principal desde el Cabo de Buena Esperanza hacia el Canal de Suez incrementaría la capacidad disponible de buques, dado que la ruta por Suez es más corta y permite a las navieras disponer de más unidades y mayor capacidad de bodega para la misma demanda.
Este incremento de la oferta de las navieras también podría traducirse en un descenso de los costes para los clientes. El aumento de capacidad de buque ante una demanda estable tendría como consecuencia previsible una reducción de los fletes, generando condiciones más competitivas en el mercado del transporte marítimo de contenedores.

