Algeciras, y de manera especial su comunidad portuaria, despide a Carlos de las Rivas, quien fuera jefe de Servicios Jurídicos y secretario del Consejo de Administración de la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras. Su fallecimiento ha generado numerosas muestras de pesar en la ciudad y en el ámbito portuario, donde desarrolló gran parte de su trayectoria profesional.
El puerto formaba parte de la vida de Carlos de las Rivas desde su infancia, cuando paseaba por los muelles de la mano de su padre. Su vinculación familiar con la infraestructura portuaria se remontaba varias generaciones: su bisabuelo, Francisco Vicente Montero, fue el primer presidente de la entonces Junta de Obras del Puerto y participó en las negociaciones con los británicos para la llegada del ferrocarril Bobadilla-Algeciras.
Pese a los antecedentes familiares en el negocio marítimo que ostentaba su padre, Carlos de las Rivas optó por estudiar Derecho. En 1962 fue alférez en el Regimiento Extremadura número 15 de Algeciras, y en 1969 comenzó su carrera como letrado sindical. No obstante, mantuvo el contacto con el sector marítimo a través de la empresa Vapores Punta Europa, heredada por su padre, donde ejerció como jefe de personal y asesor jurídico.
Su carrera profesional incluyó también los cargos de letrado del FOGASA, delegado del INEM y de la Inspección de Trabajo, antes de incorporarse a la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, donde desempeñó las funciones de jefe de Servicios Jurídicos y secretario del Consejo de Administración.
Condolencias del alcalde
El alcalde de Algeciras, José Ignacio Landaluce, ha trasladado su pésame, en nombre propio y en representación del Equipo de Gobierno, a la familia y allegados de Carlos de las Rivas. El primer edil ha señalado que será recordado no solo por su trayectoria profesional, sino también por su profundo amor por el puerto y por la ciudad de Algeciras, a la que dedicó gran parte de su vida.
«Era un hombre luchador, de gran compromiso y entrega, que siempre trabajó con rigor y pasión. Su figura deja una huella imborrable en la comunidad portuaria y en todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocerle, pues era querido y admirado por todos. Esta pérdida es un golpe muy duro para Algeciras, y nos recuerda el valor de quienes construyen nuestra ciudad con esfuerzo y dedicación», ha concluido Landaluce.

