La Unión Europea y sus Estados miembros no cumplirán el plazo de 2030 establecido para completar la red básica de transporte transeuropea (TEN-T), según las conclusiones del Tribunal de Cuentas Europeo publicadas este martes. El organismo fiscalizador ha evaluado el progreso de varios megaproyectos de transporte, incluidos enlaces ferroviarios transfronterizos e infraestructuras multimodales, y determina que el objetivo fijado resulta ahora completamente inalcanzable.
El Tribunal de Cuentas revisó por última vez la situación en 2020, cuando ya se evidenciaban deficiencias significativas en la implementación de la TEN-T. El panorama actual ha empeorado considerablemente desde entonces. La pandemia de COVID-19 y la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania han provocado incrementos sustanciales de costes en los últimos años. En comparación con las estimaciones originales, los costes han aumentado un 82% de media en los ocho megaproyectos de transporte examinados, frente al 47% registrado en 2020.
Dos proyectos registran escaladas de costes particularmente acusadas: Rail Baltica y la línea ferroviaria Turín-Lyon. Sus presupuestos se han multiplicado por cuatro y por dos, respectivamente, respecto a las estimaciones iniciales. El incremento de costes plantea serios desafíos para los países ejecutores, dado que la cofinanciación europea no está directamente vinculada al coste total de las obras. Letonia constituye un ejemplo ilustrativo, ya que afronta dificultades para asegurar financiación suficiente para completar su tramo de Rail Baltica.

Las restricciones de financiación representan un obstáculo principal para la implementación de la TEN-T, contribuyendo a retrasos severos e incumplimientos de plazos. En 2020, el Tribunal de Cuentas registró un retraso medio de 11 años en los proyectos TEN-T; esta cifra ha aumentado hasta los 17 años en la actualidad.
Entre los proyectos con demoras significativas figura la Y Vasca ferroviaria, cuya planificación inicial preveía su finalización en 2010, se revisó posteriormente a 2023 y actualmente se sitúa en 2030, aunque el Tribunal considera más realista el horizonte de 2035. El enlace ferroviario Lyon-Turín, previsto inicialmente para 2015 y revisado a 2030, se espera ahora para 2033. El Túnel de Base del Brennero, planificado para 2016 y revisado a 2028, no estará operativo antes de 2032 en el escenario más optimista. El Canal Norte Sena Europa, con fecha inicial en 2010 y revisada a 2028, se prevé igualmente para 2032.
Annemie Turtelboom, miembro del Tribunal de Cuentas Europeo responsable del informe de actualización, ha señalado que las infraestructuras de transporte emblemáticas de la UE debían transformar Europa, acercando a las personas y facilitando la actividad económica. Sin embargo, tres décadas después de que la mayoría de estos proyectos fueran diseñados, la inauguración de estas infraestructuras permanece lejana, al igual que las mejoras previstas en los flujos de pasajeros y mercancías a través de Europa.
El Tribunal de Cuentas indica además que la Comisión Europea ha utilizado su principal instrumento legal para solicitar explicaciones sobre los retrasos en una única ocasión. La reciente revisión del reglamento TEN-T otorgará previsiblemente a la Comisión mayor capacidad de supervisión sobre la finalización de la red, aunque su impacto sobre los proyectos ya en ejecución será probablemente limitado.

