El consejo de administración del Puerto de Barcelona ha dado luz verde a su nueva hoja de ruta para los próximos cinco años. El plan estratégico 2026-2030 abordará los principales retos logísticos y energéticos a los que se enfrenta la infraestructura en la actualidad, aunque tendrá un carácter continuista respecto al anterior ciclo de planificación. Esta orientación responde a los esfuerzos realizados por el complejo portuario catalán para mantener su posición en el ranking de instalaciones portuarias del Mediterráneo.
Durante los últimos años, el Puerto de Barcelona ha activado un importante ciclo inversor que se aproxima a los 1.000 millones de euros. Solo en 2025 se han licitado obras por más de 332,5 millones de euros, principalmente en el ámbito infraestructural. Esta cantidad se verá superada hasta 2029, cuando se totalizarán más de 1.200 millones de euros, según las previsiones del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Del montante anunciado por el Gobierno, 859 millones de euros se destinarán a ampliar y mejorar la infraestructura y sus instalaciones. Otros 252 millones se incluyen en el capítulo de accesos viarios y ferroviarios, mientras que unos 93 millones se orientarán a proyectos de sostenibilidad. Además, se contemplan 13 millones en proyectos de puerto-ciudad y 9,8 millones adicionales para el refuerzo de la seguridad. Cabe señalar que este desembolso no representará la inversión total en el puerto barcelonés, dado que parte de los proyectos en marcha cuentan con cofinanciación de capital privado.
El esfuerzo inversor contribuirá a dinamizar la actividad del puerto presidido por José Alberto Carbonell. Como en el anterior plan estratégico, la nueva hoja de ruta incluirá un análisis prospectivo de la evolución de las grandes tendencias económicas a escala global. El reciente acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur forma parte de esta visión estratégica. Este pacto prevé la eliminación de las barreras comerciales a lo largo de 15 años y, de manera especial, la supresión de los aranceles del 35% que hasta ahora afectaban a la industria del automóvil.
Considerando que el tráfico de vehículos representa un segmento muy relevante en Barcelona, aunque se sitúa por detrás de los contenedores en toneladas movilizadas, las relaciones comerciales derivadas de este acuerdo se perfilan como una oportunidad de crecimiento. En este contexto, adquiere especial importancia la concesión de una nueva terminal de automóviles al grupo japonés Nippon Yussen Kabushiki Kaisha (NYK). Este operador invertirá 75 millones de euros en las nuevas instalaciones, que ocuparán 101.058 metros cuadrados en el Moll Príncep d'Espanya. Esta operación consolidará al Puerto de Barcelona como hub internacional del sector de la automoción.
Otro pilar fundamental del renovado plan estratégico será el seguimiento de los desarrollos para construir los accesos viarios y ferroviarios a las instalaciones portuarias. Se trata de una cuestión de primer orden: 730 millones de euros hasta 2032. Estos accesos, desbloqueados durante el mandato del anterior presidente Lluís Salvadó, mejorarán la conectividad del puerto y se alinean con las recomendaciones de Bruselas para transportar las mercancías por ferrocarril en lugar de por carretera.
En el ámbito logístico, durante 2025 salió adelante el Plan Director Urbanístico (PDU) de la Terminal Logística Intermodal. Este proyecto aspira a convertir este nodo en el mayor complejo ferroviario del sur de Europa. La previsión contempla hasta seis terminales capaces de transferir del camión al tren un máximo de 640.000 contenedores. El plan también incluye otras operaciones recientes como las actuaciones sobre las terminales de café y soja, con el protagonismo de BIT y Elian respectivamente, así como la reconversión del Port Vell, todavía en curso.
La nueva hoja de ruta también abordará el asunto más controvertido para la opinión pública: el movimiento de cruceristas. El pasado verano, el Ayuntamiento de Barcelona y la autoridad portuaria actualizaron su protocolo con el objetivo de reducir de siete a cinco las terminales de cruceros del Moll Adossat, mediante el derribo de las tres más antiguas y la construcción de una nueva. Pese a esta aparente reducción de espacio, no se espera afectación sobre el volumen de pasajeros, ya que las nuevas terminales mantendrán la misma capacidad de turistas.
En materia energética, el puerto se ha fijado el objetivo de producir 100.000 toneladas de combustibles sostenibles anuales en 2030. En paralelo, espera disminuir un 85% sus emisiones contaminantes en los próximos 15 años. Para alcanzar estas cifras, el Puerto de Barcelona recurrirá a dos tecnologías: OPS y GNL.
Los OPS (Onshore Power Supply) son conexiones eléctricas que permiten a los buques atracados en las terminales conectarse a la red eléctrica, sustituyendo así los motores auxiliares de diésel por electricidad de origen 100% renovable. En julio de 2024, el puerto puso en marcha su primer OPS en la terminal de contenedores Hutchison Ports BEST. Le siguió un segundo equipo a principios del año pasado, en las instalaciones de la naviera italiana Grimaldi. El objetivo es que todas las terminales cuenten con estos sistemas para 2030.
Respecto al GNL (gas natural licuado), el Puerto de Barcelona suministró 236.946 metros cúbicos a embarcaciones a lo largo del pasado ejercicio, lo que supone un aumento del 3% en términos interanuales. Actualmente se están redactando los pliegos del servicio comercial de suministro de GNL.
En el ámbito de los biocombustibles, este año comenzará la distribución de metanol verde a la primera naviera de cruceros, aunque todavía no será de producción europea. Será en 2030 cuando el puerto disponga de su propia estación de metanol, que se ubicará en unos terrenos del Moll de l'Energia.

