La Comisión Europea aún no ha tomado una decisión sobre la aplicación provisional del acuerdo comercial con Mercosur. Así lo indicó este martes el comisario europeo de Agricultura y Alimentación, Christophe Hansen, quien señaló que la cuestión sigue en el aire mientras se examina su legalidad. Aunque el mandato dado al Consejo es claro y la Comisión tiene la posibilidad de optar por una aplicación provisional, de momento la decisión no se ha adoptado, manifestó Hansen ante diputados de Irlanda, país que junto a Francia, Polonia, Austria y Hungría votó en contra del tratado al considerarlo una amenaza para sus sectores agrícolas.
El dirigente comunitario defendió el acuerdo ante los miembros del Comité de Asuntos Europeos del Parlamento irlandés, argumentando que las debilidades en defensa de la UE exponen su vulnerabilidad económica y comercial. «En estos tiempos políticos tan turbulentos es importante no tener todos los huevos en la misma cesta», subrayó Hansen en alusión a las tensas relaciones actuales entre Estados Unidos y China.
El comisario lamentó el bloqueo del Parlamento Europeo a la aprobación del acuerdo con Mercosur, así como su posterior remisión al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), una decisión que a su juicio «no ha ayudado» porque podría retrasar hasta dos años su ratificación. La intervención de Hansen ante el comité integrado por diputados irlandeses se produce después de que en una entrevista con el dominical dublinés Sunday Business Post calificara de «incoherente» e «inconsistente» la posición del Gobierno de Irlanda sobre el pacto.
El acuerdo fue firmado el pasado 17 de enero en una ceremonia en Asunción y para entrar en vigor debe ser ratificado por al menos un país del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y por la Unión Europea. El Parlamento Europeo no puede ratificarlo hasta que se pronuncie el TJUE, pero legalmente la Comisión podría decidir empezar a aplicarlo de forma provisional sin esperar a la Eurocámara, extremo que el Ejecutivo comunitario sigue sin aclarar.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha instado a la Comisión a aplicar el acuerdo una vez lo haya ratificado alguno de los socios del Mercosur, toda vez que los Veintisiete ya dieron el visto bueno al pacto.
Durante una intervención este mismo martes en el Senado, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, defendió la aplicación del acuerdo comercial con Mercosur pese a la oposición de la Eurocámara, al considerar que su paralización sería una «excepción» al funcionamiento habitual de los acuerdos comerciales de la UE. Aunque el titular de Agricultura considera que el recurso ante el Tribunal de Justicia impulsado por el Parlamento Europeo es una «maniobra legítima de dilación», recordó que la cuestión jurídica ya está resuelta y cuenta con precedentes, como la sentencia de 2017 sobre el acuerdo entre la UE y Singapur.
Para Planas, una vez que uno de los países de Mercosur ratifique el acuerdo —un proceso que Brasil ya está acelerando—, la Comisión Europea deberá activar su aplicación provisional, algo que deseó que ocurra «cuanto antes». El ministro insistió en que el pacto cuenta con garantías y cláusulas de salvaguardia para proteger la producción agraria europea, así como para la protección de las denominaciones de origen e indicaciones geográficas. Planas subrayó que el acuerdo representa una oportunidad estratégica para España, al permitir exportar sin aranceles hasta el 93% de sus productos agroalimentarios, como vino, aceite, quesos, productos transformados o porcino. Del mismo modo, negó que la agricultura sea una «moneda de cambio» y rechazó que el pacto perjudique a la soberanía alimentaria o a sectores concretos.
En su justificación de su oposición al acuerdo comercial, el presidente francés, Emmanuel Macron, argumentó este martes que hay que aplicar a las importaciones de los países Mercosur las mismas reglas que se imponen a los agricultores franceses. «Cuando hay una regla, hay que imponerla a los que vienen, a los bienes que se importan. Por eso luchamos por las famosas cláusulas espejo. Y por eso luchamos por los controles», indicó el presidente galo en una visita al noreste del país dedicada a la agricultura. Macron reclamó el mismo trato para la agricultura que el dispensado en los últimos meses para el acero y para el automóvil: «preferencia europea y protección».
Francia lleva años oponiéndose al acuerdo comercial UE-Mercosur pero no consiguió reunir una minoría de bloqueo suficiente que impidiera su aprobación por los Veintisiete a comienzos de enero. El Gobierno francés exigía más garantías para sus agricultores, en particular respecto a la cláusula de salvaguarda que se activaría en caso de desequilibrios en los intercambios entre los dos bloques, así como un dispositivo más estricto de las llamadas cláusulas espejo para garantizar que las importaciones de Mercosur cumplen las mismas reglas sanitarias y medioambientales que los productos europeos. París también demandaba controles estrictos en las fronteras que aseguraran la supervisión de los productos importados.

