Maersk ha anunciado la firma de un contrato con el astillero chino New Times Shipbuilding para la construcción de ocho portacontenedores de 18.600 TEU, una nueva serie cuyas entregas están programadas entre 2029 y 2030. Los buques, de 366 metros de eslora y 58,6 metros de manga, se sitúan ligeramente por debajo de los mayores portacontenedores en operación en la actualidad.
Las nuevas unidades estarán equipadas con motores de combustible dual, capaces de operar tanto con combustible convencional como con gas natural licuado (GNL). Esta elección supone un cambio respecto a los anteriores encargos de la compañía danesa, que habían apostado por el metanol como combustible alternativo. La decisión parece responder a la todavía insuficiente disponibilidad de combustibles alternativos como el metanol en el mercado global de búnker.
«La flexibilidad de despliegue ha sido un factor clave en nuestra toma de decisiones», ha señalado Anda Cristescu, responsable de Fletamento y Nuevas Construcciones de Maersk. «Aunque estos buques son grandes, ofrecen más opciones que los barcos de mayor tamaño que se están construyendo actualmente en nuestra industria. Esto nos proporciona múltiples opciones de despliegue tanto en nuestra red actual como en la futura». Según Cristescu, el pedido forma parte del programa de renovación de flota de la compañía y tiene como objetivo mantener la competitividad de su flota.
Con este encargo, Maersk suma un total de 33 buques en cartera de pedidos, de los cuales cuatro tienen prevista su entrega en lo que resta de 2026.
El anuncio se produce poco después de la publicación de los resultados de Maersk correspondientes a 2025, que reflejaron una caída significativa en el negocio marítimo de la compañía en un contexto de descenso de las tarifas de flete. Durante la presentación de resultados a inversores, el consejero delegado de Maersk, Vincent Clerc, indicó que la compañía se centraría en la disciplina de costes sin renunciar a las inversiones necesarias para crecer en línea con el mercado.
El pedido llega en un momento de notable sobrecapacidad de bodega en el sector y con una cartera de pedidos de nuevas construcciones especialmente abultada. Si bien parte del exceso de capacidad ha sido absorbido por el desvío de buques a través del Cabo de Buena Esperanza —evitando el tránsito por el Mar Rojo—, el previsible retorno a la ruta del Canal de Suez podría incrementar la presión sobre el mercado.
Patrick Jany, director financiero de Maersk, ha explicado que muchos buques antiguos siguen en operación y que, con los niveles actuales de tarifas de flete, resultan económicamente inviables. Por ello, si estas condiciones de mercado se mantienen, es probable que sean desguazados o queden inactivos. La compañía prevé que este proceso se acelere a lo largo del presente año, especialmente si la reapertura completa del Mar Rojo se produce de forma rápida, lo que podría desencadenar un ajuste acelerado del mercado.
«Nuestra visión es que es improbable que la industria experimente un periodo prolongado de dificultades durante tres años», señaló Jany durante la conferencia con inversores. «En su lugar, puede haber uno o dos años de presión, tras los cuales se retirará capacidad y el mercado se reequilibrará. La demanda, mientras tanto, se mantiene relativamente sólida y se espera que permanezca estable en 2026, proporcionando una base para la recuperación a medida que se elimine el exceso de capacidad».

