Los datos del Plan Complementario de I+D+i en Ciencias Marinas ThinkinAzul Andalucía, dirigido científicamente por la Fundación CEIMAR, reflejan un avance significativo en la presencia femenina en puestos de responsabilidad científica. De los 49 proyectos de investigación actualmente en marcha, en los que participan unas 500 investigadoras e investigadores, algo más del 30% están liderados por mujeres como Investigadoras Principales (IP), mientras que su presencia como Co-Investigadoras Principales (CoIP) se sitúa en torno al 40%.
Este diferencial apunta a una tendencia clara: las científicas están cada vez más integradas en el núcleo estratégico de los proyectos, especialmente bajo fórmulas de liderazgo compartido. La figura de CoIP, frecuente en iniciativas colaborativas y multidisciplinares, reconoce responsabilidad científica y capacidad de dirección. Su creciente ocupación por parte de mujeres evidencia un fortalecimiento del liderazgo femenino en el ámbito de las ciencias marinas.
Por líneas de actuación, en el área de Observación y monitorización del medio marino y litoral, el 31,8% de las IP son mujeres y el 38,1% ejercen como CoIP. En Acuicultura sostenible, inteligente y de precisión, los porcentajes ascienden al 38,9% como IP y al 47,1% como CoIP. En la línea de Economía Azul: Innovación y Oportunidades, que engloba actividades multidisciplinares vinculadas a la sostenibilidad costera y la digitalización litoral, las mujeres representan el 30,8% de las IP y el 37,8% de las CoIP.
Según el análisis del plan, el sistema se encuentra en una fase de transición. La mayor representación femenina en puestos de co-liderazgo se interpreta como un “pipeline activo”, es decir, una cantera consolidada de investigadoras con capacidad para asumir progresivamente la dirección principal de proyectos en los próximos años.
No obstante, la menor proporción de mujeres como IP pone de manifiesto que aún persisten barreras estructurales en el acceso a posiciones de liderazgo único y máxima responsabilidad. Entre los factores señalados se encuentran la menor presencia histórica de mujeres en categorías académicas superiores, las interrupciones de carrera vinculadas a responsabilidades de cuidado y determinadas dinámicas de reconocimiento y acceso a redes de decisión.

