domingo, 1 de marzo de 2026
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La dependencia del transporte por carretera lastra los objetivos climáticos de la UE, según la Agencia Europea de Medio Ambiente

La Agencia Europea de Medio Ambiente señala que la persistente dependencia del transporte por carretera obstaculiza la reducción de emisiones y el logro de los objetivos climáticos de la UE.

Redacción··Sostenibilidad·3 minImprimir
La dependencia del transporte por carretera lastra los objetivos climáticos de la UE, según la Agencia Europea de Medio Ambiente

El transporte continúa siendo el sector con mayor dificultad para reducir su impacto climático en Europa. Aunque el ferrocarril ofrece una alternativa de bajas emisiones tanto para el desplazamiento de personas como de mercancías, la persistente dependencia del transporte por carretera mantiene elevados los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero y contaminantes, según el informe ‘Sustainability of Europe’s mobility systems 2025‘, publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA).

El documento constata que el transporte es un pilar de la economía europea, con más de 10 millones de empleos vinculados al sector y una contribución de aproximadamente el 5% al producto interior bruto de la UE. Sin embargo, se trata del único gran sector en el que las emisiones de gases de efecto invernadero han crecido desde 1990. En 2023, el transporte representó en torno a un tercio del total de emisiones de la UE, y el transporte por carretera fue responsable de la gran mayoría de esa cifra.

Según el informe, alcanzar los objetivos comunitarios —entre ellos la neutralidad climática en 2050 y las metas de contaminación cero para 2030— exige esfuerzos sostenidos. A pesar de los avances logrados en las últimas décadas en la reducción de emisiones de escape, el transporte sigue ejerciendo una presión significativa sobre el medio ambiente y la salud pública. Las emisiones de determinados contaminantes, como el amoniaco (NH3) y el óxido nitroso (N2O), resultan difíciles de reducir, mientras que la contaminación acústica derivada del transporte afecta a millones de personas en todo el continente.

El transporte por carretera mantiene su posición dominante tanto en el ámbito de pasajeros como en el de mercancías. Los turismos concentran alrededor del 72% de la actividad de transporte de viajeros en Europa, sin que el transporte público haya logrado incrementar de forma significativa su cuota. En 2023, el transporte por carretera generó cerca de tres cuartas partes de las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al sector, un dato que refleja la dependencia de los combustibles fósiles, que abastecieron más del 90% de su consumo energético. El tráfico rodado es también la principal fuente de ruido vinculada al transporte, con aproximadamente 90 millones de personas en la UE expuestas a niveles de ruido por encima de los umbrales establecidos.

El ferrocarril, por el contrario, presenta una elevada eficiencia energética y bajas emisiones tanto de gases de efecto invernadero como de contaminantes atmosféricos, lo que lo convierte en una de las opciones más eficaces para reducir la huella ambiental del transporte, en particular en desplazamientos de media y larga distancia. No obstante, el sistema ferroviario europeo sigue fragmentado y la limitada integración transfronteriza restringe su capacidad para competir con el automóvil y el avión. En el transporte de mercancías por ferrocarril, la actividad descendió entre 1995 y 2023, aunque las previsiones apuntan a un aumento de la demanda en la próxima década.

De cara al futuro, la aviación y el transporte marítimo concentrarán una proporción creciente de las emisiones del sector en Europa. Según las proyecciones recogidas en el informe, la contribución conjunta de ambos modos pasará del 25% actual a cerca de la mitad en 2050, lo que pone de manifiesto la necesidad de actuar en todos los ámbitos del transporte.

El informe de la AEMA concluye que la consecución de un sistema de transporte sostenible en Europa requerirá inversión pública y privada constante, innovación continuada y la aplicación efectiva de la legislación vigente, incluido el sistema revisado de comercio de derechos de emisión (ETS) y el nuevo ETS2, con estándares exigentes para el transporte por carretera, la aviación y el transporte marítimo.

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