El sector naval de Vigo avanza en su diversificación industrial con el proyecto RENOVAR, una iniciativa en la que colabora SOERMAR y que lideran Astilleros San Enrique y Bluenewables. El objetivo es diseñar y construir un prototipo de plataforma fotovoltaica offshore de 1 megavatio (MW), concebida para su futura producción en serie y orientada al mercado internacional de energías renovables marinas.
La iniciativa sitúa a la industria naval de la ría de Vigo en un nuevo ámbito tecnológico, combinando su experiencia en estructuras marinas con el desarrollo de soluciones energéticas flotantes. RENOVAR plantea una estructura capaz de soportar paneles solares y equipamiento asociado en mar abierto, con un diseño modular que facilita su transporte y ensamblaje próximo al punto de instalación.
El proyecto responde a la necesidad de ampliar el campo de actividad del sector naval hacia nichos vinculados a la transición energética. Además de la generación de energía limpia, la propuesta contempla la activación de la cadena de valor industrial local, integrando capacidades de ingeniería, calderería pesada, ensamblaje estructural y logística portuaria.
Una de las características diferenciales de RENOVAR es su enfoque constructivo. Frente a la fabricación tradicional unidad a unidad, el prototipo aplica principios de producción en serie mediante una estrategia adaptada por transferencia tecnológica del sector automovilístico. Este modelo persigue reducir plazos y costes, con el objetivo de mejorar la rentabilidad de las futuras instalaciones y su coste nivelado de energía (LCOE).
El diseño modular permitirá fabricar bloques estructurales en grada y ensamblarlos posteriormente, optimizando la logística y facilitando su despliegue en distintos emplazamientos. Las instalaciones de Astilleros San Enrique en Vigo, que cuentan con grada de construcción y muelles de amarre, constituyen un soporte relevante para este planteamiento industrial. El astillero ha ejecutado en los últimos años contratos de calderería pesada y paneles estructurales destinados a subestaciones eléctricas internacionales, consolidando su especialización en estructuras offshore.
La experiencia en soldadura y montaje de grandes bloques de acero se complementa con la posibilidad de habilitar una línea de producción modular específica para plataformas fotovoltaicas marinas. Este planteamiento abre la puerta a una fabricación seriada orientada a proyectos de mayor escala.
El desarrollo de fotovoltaica en el mar se apoya en varias ventajas técnicas. El entorno marino favorece la refrigeración natural de los paneles, lo que puede incrementar su eficiencia respecto a instalaciones terrestres sometidas a mayores temperaturas. Además, el despliegue en láminas de agua evita la ocupación de suelos agrícolas o ganaderos y reduce la competencia por el uso del territorio.
Otra de las líneas de desarrollo previstas es la hibridación con parques eólicos marinos. La instalación de plataformas solares en áreas libres dentro de parques eólicos ya existentes permitiría aprovechar infraestructuras de evacuación y conexión a red, incrementando la densidad energética por superficie ocupada y compartiendo costes.
Las previsiones de mercado sitúan a la fotovoltaica flotante como uno de los segmentos de mayor crecimiento dentro de las renovables. La capacidad global superó los 3 GW en 2023 y las estimaciones apuntan a un incremento anual medio del 43% durante la próxima década. El valor del mercado podría pasar de 15.980 millones de dólares en 2024 a más de 144.000 millones en 2030.
En Europa existen actualmente alrededor de 451 MW conectados, con Países Bajos como uno de los referentes. En España, el potencial asociado a embalses y zonas costeras es elevado. Diversos estudios apuntan que cubrir el 10% de la superficie de los embalses podría aportar hasta el 31% de la demanda eléctrica nacional, si bien el desarrollo en mar abierto presenta mayores exigencias técnicas y regulatorias.
A escala global, el potencial de la fotovoltaica flotante se estima por encima de 450.000 MW, con oportunidades en el Mediterráneo, África, América Central, Oriente Medio y el Sudeste Asiático. Zonas portuarias e industriales, islas o regiones con limitaciones de suelo disponible figuran entre los entornos más adecuados para su implantación.
El prototipo RENOVAR alcanza un nivel de madurez tecnológica TRL 7, lo que implica validación en entorno operativo y proximidad a su fase de explotación comercial. Esta situación lo sitúa en una etapa avanzada respecto a otros desarrollos aún en fases iniciales.
En términos de impacto económico, la implantación de una industria de fotovoltaica marina en Galicia podría tener efectos relevantes en empleo y capacitación. El sector de energías del mar genera de media entre 12 y 15 empleos directos por cada megavatio instalado. En un escenario de despliegue comercial, el proyecto podría contribuir a la creación de más de 2.500 empleos directos e indirectos en Galicia hasta 2030, abarcando desde fabricación y montaje hasta mantenimiento, ingeniería y monitorización digital.
La transición hacia modelos de producción seriada permitiría reducir la dependencia de pedidos cíclicos en la construcción naval convencional, favoreciendo la estabilidad de plantillas y la especialización técnica. Asimismo, el desarrollo de esta línea industrial se alinea con las previsiones de la Estrategia de Energía Eólica Marina y Energías del Mar, que estima la generación de hasta 30.000 empleos en España en la próxima década.
Con una capacidad inicial de 1 MW, un diseño modular orientado a la fabricación en serie y la colaboración entre industria naval y tecnológica, RENOVAR se configura como una propuesta de diversificación para el tejido industrial de la ría de Vigo en el ámbito de la energía fotovoltaica offshore.

