La Unión Europea ha pedido claridad a Estados Unidos sobre cómo procederá su Administración tras la reciente sentencia del Tribunal Supremo estadounidense que declaró ultra vires —es decir, más allá de sus competencias ejecutivas— los aranceles impuestos por el presidente Trump al amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), en respuesta a diversas amenazas calificadas como «emergencias».
Tras el fallo judicial, Trump reaccionó con dureza contra el alto tribunal, tachando de «una vergüenza» a los magistrados que votaron en su contra y acusándoles de socavar la autoridad presidencial. Al mismo tiempo, subrayó que la sentencia no invalida la totalidad de los aranceles en vigor y que los aplicados por razones de seguridad nacional y los establecidos bajo el Artículo 301 «siguen plenamente en vigor».
En respuesta, el presidente firmó en cuestión de horas un decreto ejecutivo al amparo de la Sección 122 de la Ley de Comercio de Estados Unidos de 1974, mediante el cual introdujo un arancel universal del 10 % sobre todos sus socios comerciales, con efecto desde el 24 de febrero. Horas después, en un mensaje publicado en Truth Social, Trump anunció la elevación de ese tipo al 15 %, el máximo permitido por la norma, con efecto inmediato. La Sección 122 autoriza al presidente a mantener esta medida durante un período no superior a 150 días, salvo que el Congreso apruebe una prórroga.
El decreto contempla una serie de exenciones para determinados productos, atendiendo a las necesidades de la economía estadounidense. Quedan excluidos del nuevo arancel ciertos minerales críticos, productos energéticos, recursos naturales y fertilizantes que no pueden producirse en cantidades suficientes en el mercado doméstico. También están exentos algunos productos agrícolas seleccionados —entre ellos carne de vacuno, tomates y naranjas—, así como medicamentos e ingredientes farmacéuticos, determinados productos electrónicos, vehículos y componentes de automoción, productos aeroespaciales, materiales informativos, donaciones y equipaje acompañado.
La nueva ronda arancelaria ha generado una incertidumbre adicional sobre la solidez de los acuerdos comerciales que Estados Unidos ha suscrito en los últimos meses, incluidos los alcanzados con la Unión Europea, el Reino Unido e India. La Comisión Europea emitió un comunicado en el que advirtió de que el clima actual no es propicio para desarrollar la relación comercial y de inversión transatlántica «justa, equilibrada y mutuamente beneficiosa» que se recogía en la Declaración Conjunta UE-EE.UU. de agosto de 2025.
«Un acuerdo es un acuerdo», subrayó la Comisión, recordando que, como principal socio comercial de Estados Unidos, la UE espera que Washington respete los compromisos asumidos en dicha declaración, del mismo modo que Bruselas cumplirá con los suyos. La institución comunitaria precisó que las exportaciones europeas deben continuar recibiendo el trato más competitivo acordado, sin incrementos arancelarios que superen el techo previamente establecido.
La Comisión también advirtió de que los aranceles aplicados de forma imprevisible «son inherentemente disruptivos, minan la confianza y la estabilidad en los mercados globales y generan mayor incertidumbre en las cadenas de suministro internacionales». Bruselas indicó que mantiene contacto directo con la Administración estadounidense sobre este asunto y reiteró su voluntad de continuar trabajando para reducir los aranceles, tal y como se contempla en la Declaración Conjunta. «La prioridad de la UE es preservar un entorno comercial transatlántico estable y predecible, al tiempo que actúa como referente global del comercio basado en normas», concluyó la Comisión.

