Hapag-Lloyd y DSV han suscrito un acuerdo marco de dos años bajo el programa Ship Green para la adquisición de reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de alcance 3. Las reducciones se generarán mediante el uso de combustibles marinos sostenibles en la flota de Hapag-Lloyd.
Esta ampliación de la colaboración se apoya en una cooperación previa ya consolidada entre ambas compañías en el ámbito de los biocombustibles marinos sostenibles, iniciada en 2022. En virtud del nuevo acuerdo, DSV ha contratado un total de 18.000 toneladas de CO₂e en reducciones de emisiones calculadas en base well-to-wake (WTW). El período contratado arranca en 2026, durante el cual las reducciones de emisiones se generarán mediante biocombustibles de segunda generación producidos a partir de residuos y materias primas de desecho, lo que permite verificar de forma tangible el avance hacia el transporte marítimo con cero emisiones netas.
Además de los biocombustibles de segunda generación, el acuerdo contempla la incorporación de otras fuentes de combustible sostenible, siendo el primero de estas características en el sector. Danny Smolders, director general de Ventas Globales de Hapag-Lloyd, señaló que ambas compañías comparten una ambición clara de acelerar la descarbonización de las cadenas de suministro globales y que el acuerdo demuestra cómo navieras y transitarios pueden trabajar conjuntamente para escalar soluciones de transporte marítimo con menores emisiones. Por su parte, Michael Hollstein, responsable de Producto Ocean en DSV, calificó el acuerdo como un paso relevante en los esfuerzos conjuntos por descarbonizar el transporte marítimo mundial en un momento clave para la transición verde, subrayando que los combustibles marinos sostenibles constituyen una solución tangible y escalable para reducir las emisiones de CO₂.
El acuerdo se basa en un mecanismo de cadena de custodia book-and-claim que permite a los clientes reclamar reducciones de emisiones verificadas con independencia de la asignación física del combustible a buques o rutas concretas. Únicamente se asigna a DSV la reducción de emisiones procedente de biocombustible ya utilizado en la flota propia y operada por Hapag-Lloyd. Este modelo permite escalar la acción climática en un contexto en el que los combustibles marinos sostenibles siguen siendo limitados en disponibilidad.
Ambas compañías mantienen compromisos climáticos ambiciosos. Hapag-Lloyd tiene como objetivo alcanzar operaciones de flota con cero emisiones netas en 2045, mientras que DSV se ha comprometido a lograr cero emisiones netas en sus propias operaciones y cadena de valor para 2050. La oferta de soluciones logísticas sostenibles a los clientes constituye un elemento clave para alcanzar estos objetivos.
Hapag-Lloyd lleva varios años utilizando biocombustibles de segunda generación y amplió su cartera de combustibles sostenibles con la incorporación del biometano en 2024. A través de Ship Green, la naviera ofrece a sus clientes la posibilidad de reclamar reducciones de emisiones verificadas mediante el uso de combustibles marinos sostenibles en sustitución del fuelóleo marino convencional. Los biocombustibles representan actualmente la opción más disponible y escalable en el transporte marítimo, y DSV trabaja activamente con sus clientes para incrementar su adopción.

