Las Capitanías Marítimas, dependientes de la Dirección General de la Marina Mercante del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, llevaron a cabo más de 3.000 inspecciones a buques durante el año 2025, según el balance anual publicado este miércoles por el departamento ministerial. La cifra abarca diferentes categorías de control orientadas tanto a la seguridad de la navegación como al cumplimiento de las normativas medioambientales vigentes en aguas y puertos españoles.
Del total de inspecciones, las más relevantes por volumen fueron las denominadas inspecciones París MoU, un mecanismo de control armonizado entre los países firmantes de este memorando de entendimiento que permite verificar las condiciones de seguridad de los buques mercantes de pabellón extranjero que arriban a puertos o fondeaderos de los Estados miembros. En el caso de España, se completaron 1.292 inspecciones de este tipo a lo largo del pasado ejercicio, una cifra que sitúa al país entre los primeros puestos del ranking de controles realizados por los Estados adheridos al acuerdo.
Estas inspecciones abarcan buques mercantes, buques de pasaje de transbordo rodado —conocidos como ro-pax—, así como naves de pasaje de gran velocidad en servicio regular extranjero, categoría que incluye ferris y cruceros. Durante los controles, los inspectores de las Capitanías Marítimas comprueban que las embarcaciones disponen de las medidas de seguridad exigidas por la normativa internacional para poder operar en aguas europeas.
En el ámbito de la sostenibilidad, el segundo tipo de inspecciones más frecuente fue el relativo al control de las emisiones de óxido de azufre a la atmósfera. Las Capitanías Marítimas realizaron 809 inspecciones y 285 análisis de muestras de combustible con el objetivo de verificar que los buques cumplen con los límites de contenido de azufre establecidos tanto por la normativa europea como por el Convenio MARPOL (Convenio Internacional para Prevenir la Contaminación procedente de los Buques) de la Organización Marítima Internacional (OMI). La regulación vigente establece que el contenido de azufre en los combustibles utilizados por los buques no puede superar el 0,10% masa/masa en zona de fondeo y en puerto, mientras que en navegación el límite se fija en el 0,50% masa/masa. De las inspecciones realizadas, solo se detectaron siete incumplimientos, un dato que apunta a un grado de cumplimiento elevado por parte de las navieras que operan en aguas españolas.
Otro capítulo significativo dentro de las inspecciones de carácter medioambiental corresponde al control de las entregas de desechos de los buques en instalaciones de recepción portuarias. Esta modalidad de inspección, regulada por la Directiva Europea sobre entrega de desechos de buques y en vigor desde 2022, tiene como finalidad la protección del medio ambiente marino frente a los efectos negativos de las descargas de residuos realizadas por las embarcaciones que utilizan los puertos españoles. Durante 2025 se completaron 685 inspecciones en esta categoría, con 25 incumplimientos detectados.
El balance ministerial también recoge las actuaciones de control sobre el cumplimiento de las normativas de reciclado de buques, con 54 inspecciones, y las relativas a la notificación de emisiones de gases de efecto invernadero, que sumaron 77 controles. Ambas categorías responden a las obligaciones derivadas del marco regulatorio europeo en materia de sostenibilidad marítima, que ha ido ampliando progresivamente el alcance de los requisitos exigidos a los operadores del sector.
Además de los controles a buques extranjeros y las inspecciones medioambientales, las Capitanías Marítimas llevaron a cabo 95 inspecciones de la denominada ‘Lista blanca’, consistentes en reconocimientos extraordinarios a buques de pabellón español. El objetivo de estos controles es mejorar los resultados de la flota española en las inspecciones del París MoU, lo que contribuye a mantener una valoración favorable del pabellón nacional en el contexto del sistema de evaluación que aplica este memorando de entendimiento para clasificar a los Estados en función del rendimiento de sus flotas.
El conjunto de las inspecciones realizadas durante 2025 refleja la actividad de supervisión que ejercen las Capitanías Marítimas sobre el tráfico marítimo que opera en aguas y puertos españoles. España, por su posición geográfica como punto de paso obligado de las principales rutas marítimas entre el Atlántico y el Mediterráneo, registra un volumen de tráfico de buques que exige un despliegue constante de recursos de inspección y control por parte de las autoridades marítimas. Los puertos del Estrecho de Gibraltar, la fachada mediterránea y las terminales atlánticas concentran una parte sustancial de esta actividad inspectora, que se desarrolla en coordinación con los compromisos internacionales asumidos por España en el marco del París MoU y de la OMI.

