domingo, 1 de marzo de 2026
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Un estudio cuantifica la huella de carbono del mejillón en España y alerta del impacto de las conservas

Un equipo multidisciplinar de investigadores españoles ha publicado el primer estudio que cuantifica de forma integral la huella de carbono de la cadena alimentaria del mejillón en España, abarcando todas.

Redacción··Sostenibilidad·2 minImprimir
Un estudio cuantifica la huella de carbono del mejillón en España y alerta del impacto de las conservas

Un equipo multidisciplinar de investigadores españoles ha publicado el primer estudio que cuantifica de forma integral la huella de carbono de la cadena alimentaria del mejillón en España, abarcando todas las fases desde la acuicultura hasta el consumo final. El artículo, disponible en la revista Resources, Conservation and Recycling, analiza el impacto climático en gases de efecto invernadero (GEI) de las principales presentaciones comerciales del mejillón: fresco, congelado y en conserva, integrando datos de producción nacional, comercio, transformación industrial y transporte a nivel internacional, nacional e intraprovincial.

El estudio estima que la cadena alimentaria del mejillón genera 287,8 mil kg de CO₂eq al año, resultado de la contribución de la producción acuícola, el procesado industrial y el transporte, entre otros factores. Aunque el mejillón es una de las proteínas marinas con menor impacto ambiental en origen, la huella de carbono aumenta significativamente debido al grado de procesamiento y a los flujos comerciales que sigue el producto.

Las conservas son las responsables del mayor impacto ambiental, mientras que el formato congelado presenta la huella más baja, gracias a su transporte sin concha y a un procesamiento industrial menos intensivo. Las emisiones asociadas al consumo doméstico alcanzan 190,1 mil kg de CO₂eq/año, equivalentes a 6,3 kg CO₂eq por kg de producto comestible. Galicia es la principal región productora, con un 99% de la producción nacional, pero solo el 25% del mejillón fresco disponible se consume en España, mientras que el resto se exporta, aumentando la huella de carbono del consumo final.

Los investigadores contextualizan estos valores comparándolos con otros alimentos: la carne de vacuno puede superar las decenas de kgCO₂eq por kg, el cerdo se sitúa en torno a 7 kgCO₂eq por kg, y pescados como la merluza alcanzan 4,4 kgCO₂eq por kg. “El mejillón destaca como proteína marina de emisiones moderadas, pero sensible al nivel de industrialización y a los flujos comerciales”, señala Joan Moranta, del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO-CSIC.

Entre las recomendaciones para reducir el impacto, los expertos sugieren incentivar el consumo de mejillón nacional fresco, mejorar la eficiencia de la producción y la comercialización, y aplicar prácticas más sostenibles en todas las etapas de la cadena, desde la depuración hasta la distribución final. “Impulsar el consumo de mejillón fresco y congelado y optimizar los flujos logísticos ofrece una oportunidad clara para reducir las emisiones del sector”, concluye Pablo Saralegui, investigador de Alimentta y la Universidad Pablo de Olavide.

Asimismo, Montserrat Ramón, del Instituto de Ciencias del Mar del CSIC, añade que optimizar el transporte, usar materiales de embalaje más sostenibles y tecnologías que minimicen recursos y emisiones durante la producción y el procesamiento son medidas concretas para mejorar la sostenibilidad de esta proteína marina.

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