Un equipo científico de los centros oceanográficos de Málaga y Baleares del Instituto Español de Oceanografía (IEO, CSIC) ha dado inicio a la primera campaña oceanográfica de 2026 del programa de monitorización medioambiental RADMED, una serie de trabajos de investigación que se realizan de forma estacional cuatro veces al año desde julio de 2007. La campaña, que zarpó el martes desde el puerto de Palma a bordo del buque oceanográfico Francisco de Paula Navarro, recorrerá durante 24 días el litoral español del Mediterráneo desde Barcelona hasta Málaga, incluyendo las Islas Baleares, con el objetivo de llevar a cabo una toma de datos multidisciplinar de variables físicas, químicas y biológicas que permita evaluar el estado ambiental del mar Mediterráneo y los efectos del cambio global sobre sus ecosistemas.
El programa RADMED constituye una de las series históricas de datos ambientales marinos más prolongadas del Mediterráneo occidental. Sus orígenes se remontan a 1992, cuando arrancaron varios de los proyectos que posteriormente se fusionarían en el programa actual, lo que proporciona a los investigadores una base de datos de más de tres décadas con la que es posible analizar la tendencia climática del Mediterráneo y detectar oscilaciones, anomalías y cambios a largo plazo en las condiciones oceanográficas.
Para cubrir un área de estudio tan extensa, los investigadores realizan secciones que abarcan la plataforma continental y el talud en puntos estratégicos de la costa mediterránea española, así como en la zona de los canales de las Islas Baleares y el golfo de Valencia. Estas secciones consisten en una serie de puntos fijos en los que se lleva a cabo un muestreo sistemático de variables como la temperatura, la salinidad, el oxígeno disuelto, la alcalinidad, el pH, la clorofila, los nutrientes y la composición y abundancia de fitoplancton y zooplancton. El conjunto de estos parámetros ofrece una radiografía completa del estado de la columna de agua y de los procesos biológicos y químicos que se desarrollan en ella.
Entre las actuaciones previstas en esta campaña figuran dos caracterizaciones hidrográficas de especial relevancia científica: una al noreste de Menorca y otra en el mar de Alborán, esta última a más de 2.500 metros de profundidad, con el fin de evaluar la circulación de las aguas profundas en el Mediterráneo. Cristina Alonso, jefa de la campaña, ha explicado que en el Mediterráneo se produce formación de aguas profundas cada año y que su dinámica es muy rápida, por lo que su seguimiento resulta de gran importancia tanto para la comprensión del sistema climático como para el conocimiento de los ecosistemas de las zonas más profundas del mar. Para llevar a cabo esta parte del trabajo, se realizarán dos radiales a gran profundidad y se procederá al levantamiento y posterior fondeo de una línea de equipos oceanográficos de muestreo permanente desplegados en el marco del programa HYDROCHANGES de la Comisión Internacional para la Exploración Científica del Mediterráneo. Uno de estos equipos ha sido mantenido por el IEO de forma ininterrumpida desde 1997.
La campaña incluye asimismo la revisión y el mantenimiento del fondeo acústico pasivo instalado hace un año en la costa de El Garraf, frente al litoral comprendido entre Barcelona y Tarragona. El objetivo de este dispositivo es monitorizar el nivel de presión sonora en una zona de especial interés para la conservación, dado que se encuentra dentro del área de influencia del Corredor Mediterráneo de Cetáceos, un espacio marino protegido que constituye una de las principales zonas de paso y alimentación de grandes mamíferos marinos en el Mediterráneo occidental. La contaminación acústica submarina, generada principalmente por el tráfico marítimo, las actividades industriales y las prospecciones sísmicas, se ha identificado como una amenaza creciente para las especies de cetáceos que habitan o transitan estas aguas.
Como novedad en esta edición de la campaña, el equipo científico colaborará con el programa ARGO España en la búsqueda y recuperación de un perfilador ARGO, un instrumento autónomo que se desplaza por el océano recopilando datos de temperatura y salinidad a distintas profundidades y que forma parte de una red global de observación oceánica.
Francina Moya, investigadora principal del programa RADMED, ha señalado que los datos recopilados a lo largo de estas campañas proporcionan información veraz sobre el estado del medio marino y permiten asesorar a las administraciones públicas sobre la gestión adecuada de los efectos de la actividad humana y del cambio climático en el Mediterráneo. Los trabajos del programa contribuyen a dar respuesta a las obligaciones derivadas de la Directiva Marco sobre Estrategia Marina de la Unión Europea (Directiva 2008/56/CE), cuyo objetivo es garantizar el buen estado ambiental de los mares europeos y sus ecosistemas a través de una serie de indicadores que reflejen los potenciales impactos de origen humano sobre el medio marino.
En el programa RADMED participa un equipo científico integrado por investigadores de los centros oceanográficos de Baleares, Málaga y Murcia del IEO, adscritos al Grupo Mediterráneo de Cambio Climático (GMCC). La continuidad de estas campañas estacionales a lo largo de casi dos décadas ha permitido construir una de las series temporales más completas del Mediterráneo occidental en materia de variables oceanográficas, un acervo de información que resulta clave para distinguir la variabilidad natural del sistema climático mediterráneo de las tendencias asociadas al calentamiento global de origen antropogénico.
El Mediterráneo está considerado por la comunidad científica como uno de los mares más vulnerables al cambio climático a escala global. Su carácter de cuenca semicerrada, su elevada densidad de población en las zonas costeras y la intensidad del tráfico marítimo y de la actividad industrial en sus riberas lo convierten en un espacio sometido a presiones múltiples y simultáneas. En este contexto, programas de monitorización como RADMED cumplen una función esencial al proporcionar datos continuos y estandarizados que permiten detectar cambios en las condiciones del mar antes de que sus efectos se manifiesten de forma irreversible en los ecosistemas.
La campaña ha sido cofinanciada por la Unión Europea a través del Fondo Europeo Marítimo de Pesca y Acuicultura (FEMPA) y por el programa de ayudas para la contratación de personal técnico de apoyo de la Agencia Estatal de Investigación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

