El ex Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores,Josep Borrell, ha alertado sobre la fragilidad de la Unión Europea en el actual contexto internacional, marcado por conflictos armados, tensiones comerciales y la creciente rivalidad entre grandes potencias.
Borrell participó en un nuevo encuentro del ciclo Diálogos de Actualidad organizado porPROA Comunicación, donde analizó junto a empresarios, directivos y representantes institucionales los principales desafíos que afronta Europa en el escenario global. El diálogo fue moderado porJuan María Nin, presidente del Círculo de Empresarios. Durante su intervención, el ex responsable de la política exterior europea subrayó que la Unión Europea “no fue concebida para el mundo de hoy”, destacando las dificultades del bloque para adaptarse a un entorno geopolítico en rápida transformación, condicionado por conflictos como la guerra en Ucrania o la inestabilidad en Oriente Medio.
Uno de los puntos centrales del debate fue la falta de una política exterior y de defensa verdaderamente común. Borrell señaló que la ausencia de una voz única limita la capacidad de actuación de la Unión, recordando que estas competencias siguen en manos de los Estados miembros. “No hay un teléfono claro al que llamar para hablar con Europa”, afirmó, retomando una conocida idea atribuida a Henry Kissinger.
En materia de defensa, el ex Alto Representante incidió en la fragmentación de capacidades militares y en la dependencia estructural de Estados Unidos, al tiempo que advirtió de que la autonomía estratégica europea sigue siendo una asignatura pendiente. En este sentido, apuntó que “la soberanía europea está en juego” si no se avanza hacia una mayor integración en este ámbito.
Respecto al papel de España en la Unión Europea, Borrell rechazó la idea de que el país sea uno de los principales focos de conflicto dentro del bloque, equiparable a Hungría. Frente a esa visión, defendió que España ha mantenido una posición constructiva, diferenciándola claramente de la postura del Gobierno deViktor Orbán, al que atribuyó una actitud más confrontativa con las instituciones comunitarias.
En el plano internacional, también abordó el papel de China, destacando su estrategia prudente pese a su creciente peso global, y analizó la situación en Oriente Medio, donde defendió la necesidad de actuar con criterios coherentes basados en el derecho internacional.
El encuentro reunió a representantes del ámbito empresarial y profesional, generando un espacio de reflexión sobre geopolítica, comercio internacional y los retos económicos derivados del nuevo escenario global.

