Un estudio coordinado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en el marco del Programa de Seguimiento Científico de la Estación de Investigación Jaume Ferrer, ha analizado la distribución y el impacto de cinco especies de algas no nativas en las aguas litorales de Menorca a partir de 17 años de datos continuados, recogidos entre 2008 y 2024. El trabajo, desarrollado en 30 estaciones de muestreo distribuidas por todo el litoral menorquín, evalúa la evolución espacial y temporal de estas especies y su afección a hábitats bentónicos de alto valor ecológico, como el coralígeno o las praderas de Posidonia oceanica.
Las cinco especies estudiadas son Acrothamnion preissii, Asparagopsis taxiformis, Lophocladia trichoclados, Womersleyella setacea y Caulerpa cylindracea. Los resultados muestran que las algas invasoras no siguen una única trayectoria ni se comportan de igual manera: mientras que algunas han reducido su cobertura con el paso del tiempo, otras mantienen un impacto elevado en hábitats concretos del litoral de la isla.
La especie que genera mayor preocupación en la actualidad es Womersleyella setacea. Aunque su distribución ha fluctuado a lo largo del periodo analizado, mantiene altas coberturas en el coralígeno, especialmente a partir de los 30 metros de profundidad, donde llega a superar el 60-80 % en algunas estaciones del norte de Menorca. Esta situación supone una amenaza directa para uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad de todo el Mediterráneo, ya que el coralígeno alberga una elevada riqueza de especies y es especialmente sensible a las perturbaciones.
Por otro lado, Acrothamnion preissii, que fue sumamente abundante durante los primeros años de observación, ha experimentado un descenso importante en toda la isla, aunque sigue presente de forma localizada, sobre todo en los rizomas de Posidonia oceanica. En cuanto a Lophocladia trichoclados, ha mostrado una rápida expansión geográfica desde que se detectó por primera vez en 2008 y, aunque presenta coberturas bajas, en los últimos años se han detectado impactos locales elevados en hábitats rocosos poco iluminados.
Las otras dos especies analizadas, Asparagopsis taxiformis y Caulerpa cylindracea, se encuentran ampliamente distribuidas por el litoral menorquín, pero mantienen coberturas bajas y efectos limitados sobre los hábitats, sin mostrar actualmente un comportamiento invasor severo en la isla.
En comparación con otras zonas del Mediterráneo occidental, Menorca presenta dinámicas menos agresivas en términos de impacto de algas invasoras. Sin embargo, el estudio advierte de que esta situación puede cambiar si los ecosistemas se degradan por presiones humanas, pérdida de complejidad estructural o efectos del cambio climático, factores que facilitan la colonización de especies oportunistas. El equipo de investigación subraya que los hábitats bien conservados son más resistentes a las invasiones, mientras que aquellos alterados se vuelven más vulnerables y pierden capacidad de recuperación.
El trabajo demuestra el valor de los programas de seguimiento continuado para detectar cambios lentos pero persistentes, evaluar riesgos reales y orientar medidas de gestión adaptativas. La información obtenida resulta clave para la conservación del litoral menorquín y para anticipar posibles escenarios futuros en un contexto de cambio global. El estudio completo, de carácter divulgativo y científico, está disponible en acceso abierto y constituye una referencia para la gestión del medio marino en Baleares.
La investigación se ha desarrollado en el marco del convenio entre el Gobierno de las Illes Balears y la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas, a través del Instituto Español de Oceanografía, para el desarrollo científico de la Estación de Investigación Jaume Ferrer, ubicada en La Mola (Menorca).

