El fondo marino de las aguas españolas esconde un complejo paisaje de montes submarinos, cañones, dorsales y volcanes de fango que, al igual que las montañas en tierra firme, cuentan con nombres propios. Pero el origen y la asignación de estas denominaciones no siempre ha sido sistemático.
Un nuevo estudio liderado por el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), en colaboración con el Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), ha analizado por primera vez de forma global los llamados talasónimos, los nombres del relieve submarino. El trabajo, publicado en la revista Estudios Geográficos, reúne un total de 443 denominaciones, constituyendo la compilación más completa realizada hasta la fecha en las demarcaciones marinas españolas.
Para llevarlo a cabo, el equipo investigador revisó bases de datos internacionales, cartografía y literatura científica, integrando toda la información en un sistema que ha permitido elaborar mapas detallados y crear una base de datos abierta.
El análisis revela que muchos nombres tienen origen geográfico —relacionados con su ubicación—, mientras que otros describen la forma del relieve o rinden homenaje a figuras destacadas de la ciencia y la exploración marítima. Entre estos últimos destacan nuevas propuestas que buscan reconocer el papel de la mujer en la investigación marina, como montes submarinos dedicados a Ángeles Alvariño, pionera en oceanografía, o al científico Andrés Barbosa. Asimismo, en el mar de Alborán se ha propuesto el nombre de Odón de Buen para un montículo submarino, en homenaje al fundador del IEO y figura clave en la historia de la oceanografía en España.
El estudio también pone de relieve la falta de estandarización en la toponimia submarina, ya que un mismo accidente geográfico puede aparecer con nombres distintos según la fuente consultada, lo que dificulta la investigación y la comunicación científica. En este contexto, los autores subrayan la necesidad de avanzar hacia criterios comunes que permitan ordenar y unificar el nombramiento del relieve submarino, un paso clave para mejorar el conocimiento y la gestión de los océanos.

