La Autoridad Portuaria de Santander (APS) ha presentado este martes un proyecto de reordenación integral de Marina del Cantábrico que prevé una inversión de cuarenta millones de euros y se articulará mediante el otorgamiento de tres nuevas concesiones. La propuesta, que deberá ser aprobada por el Consejo de Administración de la institución en su reunión de este viernes, tiene como objetivo, según explicó el presidente de la APS, César Díaz, «convertir esta zona en un enclave estratégico de la náutica deportiva en la bahía de Santander que actúe como motor de la economía azul de la región», en línea con el Plan Estratégico 2030 de la institución.
El proyecto parte de las conclusiones de un estudio de mercado encargado por la APS, que detectó «una disponibilidad de amarres muy limitada y con una rotación bastante escasa, una tendencia hacia atraques de mayor eslora y un flujo creciente de embarcaciones de tránsito». Sobre estas premisas, la reordenación se estructura en tres concesiones: una marina en la zona este, una nueva instalación náutico-deportiva en la zona oeste de la dársena y una infraestructura de varadero, reparación, construcción y puesta en seco de embarcaciones. El conjunto de la actuación afectará a 177.800 metros cuadrados de lámina de agua y 53.700 metros cuadrados de superficie terrestre.
La primera concesión, destinada a la zona este, coincide sustancialmente con la ubicación de la marina actual, cuya concesión finaliza el 9 de julio de 2027. Su objetivo es garantizar la continuidad de la actividad náutico-deportiva en la dársena de Marina del Cantábrico, al tiempo que se persigue «favorecer su revitalización mediante la modernización de las instalaciones, la mejora de las infraestructuras y la activación funcional y social de la zona portuaria», creando un espacio vinculado a actividades deportivas y de ocio relacionadas con el mar.
Las condiciones de la concesión establecen una capacidad mínima de 850 amarres, distribuidos de modo que al menos el 60% corresponda a esloras iguales o menores a ocho metros, un mínimo del 30% a esloras de entre 8 y 12 metros, y un máximo del 10% a esloras de entre doce y dieciocho metros. El plazo de la concesión será de treinta años e incluye el actual edificio de Capitanía, que deberá permanecer abierto al público y podrá albergar usos de oficina, aseos, duchas, restauración y actividades sociales y culturales.
Los licitadores tendrán que presentar, junto al proyecto básico de construcción, un plan de explotación y un proyecto de gestión deportiva y social.
Marina zona oeste
La segunda concesión contempla una nueva instalación náutico-deportiva en el sector oeste de la dársena, orientada a atender la demanda de puestos de amarre actualmente no cubierta y a acoger embarcaciones de mayor eslora. El concesionario deberá reservar al menos el 5% del total de amarres para embarcaciones de más de dieciocho metros de eslora y un 10% para embarcaciones de tránsito. La capacidad estimada oscila entre 600 y 700 amarres, en función de la distribución de esloras que proponga cada licitador.
Esta concesión, con un plazo igualmente de treinta años, incluye una parcela para usos y servicios asociados a la explotación náutico-deportiva, así como una estación de servicio de combustible para embarcaciones y, de forma opcional, para vehículos. Según Díaz, el propósito de esta nueva infraestructura es «favorecer el aprovechamiento de la lámina de agua de la dársena, atender la demanda de nuevos atraques en el entorno de la Bahía y favorecer la revitalización de la zona como espacio de actividad náutico-deportiva, incrementando la afluencia ordenada de usuarios y generando dinámicas positivas de carácter social, económico, turístico y deportivo».
Varadero
La tercera concesión, también con un plazo de treinta años, está destinada a la construcción, adecuación y explotación de una instalación para la varada, mantenimiento, reparación, construcción y puesta en seco de embarcaciones. La instalación dispondrá de una lámina de agua de 3.600 metros cuadrados en la zona colindante al muelle que cierra la dársena por el este, así como una superficie terrestre de 30.200 metros cuadrados.
Díaz señaló que esta operación «supondrá el traslado de la actividad de varadero de la dársena de Maliaño a esta nueva ubicación, liberando este espacio para la integración puerto-ciudad de una zona que es de vital importancia para el bienestar de los vecinos del Barrio Pesquero y Castilla-Hermida». El presidente de la APS añadió que la nueva ubicación «cumple con uno de los objetivos que nos habíamos marcado en el Plan Estratégico 2030» y que «contribuirá de manera muy relevante en la transformación de dicho entorno», en coordinación con el Ayuntamiento a través del Foro Permanente Puerto-Ciudad.

