El grupo naviero y logístico CMA CGM ha puesto en marcha un conjunto de soluciones de transporte multimodal alternativas al tránsito por el Estrecho de Ormuz con el objetivo de mantener la fluidez de las operaciones logísticas con destino y origen en Oriente Medio. La compañía francesa ha señalado que la seguridad de su personal constituye su principal preocupación ante las restricciones de navegación que afectan actualmente a este paso marítimo, uno de los más estratégicos del comercio mundial por el que transita una parte sustancial del tráfico de hidrocarburos y mercancías entre el Golfo Arábigo y los mercados internacionales.
Para garantizar la continuidad de los flujos comerciales, CMA CGM está utilizando su red global para establecer corredores logísticos que combinan transporte marítimo, terrestre por carretera y ferroviario, evitando la necesidad de atravesar el estrecho. La estrategia se articula en torno a tres ejes geográficos principales: los puertos situados al sur del Estrecho de Ormuz en la costa oriental de la península arábiga, el puerto de Yeda en el Mar Rojo y los puertos del Sultanato de Omán.
El primero de estos ejes se apoya en los puertos de Khor Fakkan, Fujairah y Sohar, todos ellos situados al sur del Estrecho de Ormuz, lo que los convierte en puntos de entrada estratégicos para las mercancías con destino al Golfo que no requieren cruzar el paso marítimo. Desde estas instalaciones portuarias, CMA CGM ha organizado corredores logísticos que conectan por carretera y mediante servicios marítimos regionales con los principales hubs de los Emiratos Árabes Unidos —Khalifa, Jebel Ali y Sharjah— y con otros países del entorno del Golfo Arábigo. Esta configuración permite que las mercancías alcancen sus destinos finales sin que los buques deban adentrarse en las aguas del estrecho.
La segunda alternativa se articula a través del puerto de Yeda, en la costa saudí del Mar Rojo. Desde este enclave, la naviera francesa ha establecido corredores terrestres por carretera que permiten la distribución de mercancías hacia Dammam, en la costa oriental de Arabia Saudí, así como hacia Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait e Irak. Esta ruta ofrece además la posibilidad de conectar los flujos de mercancías con el Mediterráneo y Asia sin necesidad de transitar por el Estrecho de Ormuz, lo que amplía las opciones de encaminamiento para los cargadores que operan en estas rutas comerciales. Los servicios desde Yeda pueden incluir o no tramos marítimos complementarios en función de las necesidades de cada envío y del destino final de la mercancía.
El tercer eje alternativo se sustenta en los puertos del Sultanato de Omán, que proporcionan conexiones por carretera con Emiratos Árabes Unidos y los países del norte del Golfo. En este caso, CMA CGM combina el transporte terrestre con servicios feeder marítimos de corto recorrido para ofrecer una solución fiable que garantice la continuidad de las cadenas de suministro regionales y transfronterizas. La posición geográfica de Omán, con acceso directo al océano Índico y al golfo de Omán sin necesidad de cruzar el estrecho, convierte a sus puertos en una opción logística que gana relevancia en el contexto actual.
La activación de estas rutas alternativas por parte de CMA CGM se produce en un momento de tensión geopolítica en la región del Golfo que ha llevado a varias navieras a revisar sus protocolos de navegación en el Estrecho de Ormuz. Este paso marítimo, de apenas 33 kilómetros de anchura en su punto más estrecho, constituye la única vía de acceso marítimo al Golfo Arábigo y canaliza el tráfico de mercancías y productos energéticos de países como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin e Irak. Cualquier perturbación en la navegación por este corredor tiene consecuencias directas sobre las cadenas de suministro globales y sobre los mercados de materias primas.

La capacidad de CMA CGM para desplegar estas soluciones multimodales se apoya en la dimensión de su red logística global, que combina una de las mayores flotas de portacontenedores del mundo con una extensa red de servicios terrestres, terminales portuarias y centros logísticos. La compañía francesa, segundo grupo naviero mundial por capacidad de flota, ha venido ampliando en los últimos años su oferta de servicios logísticos más allá del transporte marítimo, incorporando capacidades de transporte por carretera, ferrocarril y almacenamiento que le permiten ofrecer a sus clientes soluciones de puerta a puerta y, en situaciones como la actual, redirigir flujos de mercancías a través de rutas alternativas.
La organización de corredores terrestres por carretera a través de Arabia Saudí y Omán representa un cambio significativo en los patrones habituales de distribución de mercancías en la región, donde el transporte marítimo a través del Estrecho de Ormuz ha sido históricamente la vía predominante para el abastecimiento de los países del Golfo. El recurso al transporte por carretera implica costes y tiempos de tránsito diferentes a los del transporte marítimo convencional, aunque CMA CGM sostiene que la organización multimodal diseñada está concebida para garantizar tanto la continuidad como la eficiencia de los envíos.
La situación en el Estrecho de Ormuz se suma a las disrupciones que el transporte marítimo internacional ha experimentado en otros puntos críticos durante los últimos años, como el Mar Rojo y el Canal de Suez, donde los ataques de los hutíes yemeníes obligaron a numerosas navieras a desviar sus buques por la ruta del Cabo de Buena Esperanza. La acumulación de focos de inestabilidad en las principales arterias del comercio marítimo mundial está acelerando la búsqueda de rutas alternativas y la inversión en capacidades logísticas multimodales por parte de los grandes grupos navieros, que buscan ofrecer a sus clientes garantías de continuidad operativa independientemente de la evolución de los conflictos geopolíticos.
CMA CGM ha indicado que las medidas adoptadas le permiten anticiparse a los riesgos geopolíticos y ofrecer soluciones logísticas flexibles en apoyo del comercio internacional, aunque no ha precisado durante cuánto tiempo prevé mantener activos estos corredores alternativos ni ha detallado el impacto que el desvío de las rutas habituales pueda tener sobre los costes del transporte para los cargadores que operan en la región.

